miércoles, 30 de mayo de 2007

De la poesía

La poesía siempre ha llamado mi atención, desde chiquito me sorprendían las cosas que se podían decir con palabras y más me sorprendía cuando no sólo el contenido sino la forma eran bellas. Así fui aprendiendo a conocer a los poetas. Incluso alguna vez me dio por hacer poesía. No sé cuantos fueron, cien, doscientos los poemas que escribí y que creo que no eran del todo malos, pero que no alcanzaron a ser devorados por la crítica de unos potenciales lectores. Quizás aún anden por ahí, en alguna caja, en algún rincón sin que nadie les preste atención.

Por supuesto tengo y he tenido a lo largo de la vida mis favoritos. Recuerdo haber disfrutado a Neruda, a Benedeti, a Villaurrutia, a Pellicer y a tantos otros que me regocijaban con sus palabras.

Hace poco recibí de parte de mi compañero un libro de poesía gay que he disfrutado ampliamente, en un gusto solitario, pero del cual quiero compartir unos muy breves fragmentos que me hacen pensar en mi propio gusto y deseo:

Anacreonte (572-485 a.C.)

- Jovencito que tienes una mirada virgen
trato de conseguirte pero tú no me escuchas.
Y es que no eres consciente
de que en tus manos llevas las riendas de mi alma.

Teognis (finales del siglo VI a. C.)

Oh joven, mientras que tengas aún imberbe la barbilla, no dejaré de acariciarte aunque tenga que morir por ello.

Al Mutamid (1040 d.C)

Espada su nombre, espada sus ojos. Desenvainadas, las tres me matarían.
¿No le basta con una? Pero incluso me golpea la vaina, sus párpados.
Cuando le cautivé sus ojos coquetones me cautivaron;
amos y cautivos, los dos, a la vez.
¡Oh Espada, trata a tu cautivo de amor con compasión!
No te pido libertad como galardón.

Ben Guzmán (1086-1160)

Para beber/ nos juntamos ayer
ese doncel/ de ojos bellos y yo.
Vez y otra vez/ en la boca le di
besos ¡Qué buen / azuquítar por Dios!
Antes de estar/ ebrio me emborraché.

Richard Barnfield (1574-1627)

Hay veces que quisiera ser su almohada,
y que robando un beso, no me viera;
que le mirara yo –cuando durmiera-
aunque temblara el miedo en mi mirada.

Evidentemente he seleccionado los que me satisfacen personalmente, los que disfruto porque le dan voz a muchos de mis pensamientos, porque finalmente, disfruto de un inteligente efebo.

No hay comentarios: