viernes, 25 de mayo de 2007

Los amorosos son locos, sólo locos, / sin Dios y sin diablo.


Para Y

«El Poliamor es un tipo de relación donde cada persona tiene libertad para mantener más de una relación al mismo tiempo. No se basa en la monogamia como modelo de felicidad, lo cual no implica la promiscuidad. No se trata de buscar nuevas relaciones de una manera obsesiva por el hecho de que exista esa posibilidad, sino que consiste en vivir de una forma natural disfrutando de esa libertad.

El Poliamor presupone una honestidad total en el seno de la relación. No consiste en engañar o hacer daño a nadie. Tiene como principio fundamental que todas las personas que participan son conscientes de la situación y se sienten cómodos con ella.»

http://poliamor0.tripod.com/castellano/

Hace tiempo que me viene dando vueltas en la cabeza la cuestión del poliamor, desde que escuché una ponencia al respecto en un congreso en Guadalajara. Me llamó la atención al pensar en el acuerdo que establecí con mi pareja hace años y que es la base y fortaleza de nuestra relación.

Al principio para mi fue difícil aceptar dicha posibilidad pues, como la mayoría, había sido criado en un contexto heterosexual, monógamo aunque con algunos cuestionamientos, muy superficiales, a los acuerdos tradicionales de pareja. La exclusividad y los celos requirieron que los reflexionara, que me diera cuenta que no era eso lo que hacia valiosa mi relación y que la vida nos ofrece un mundo de opciones para relacionarnos.

Supongo que pasaron unos seis años antes de que pensara en la posibilidad de tratar a otras personas más allá de la simple relación de amistad, que me diera chance de reconocer que mi corazón daba para más de un inquilino. Fui conociendo personas y me fui dando cuenta de que podía sentir un afecto importante hacia ellos, no sólo de amistad, sino de un afecto que llegaba a involucrar un interés erótico.

Por otro lado, me di cuenta de que, a diferencia de muchas otras personas, me resultan básicamente insípidas las relaciones sexuales anónimas. Más allá del desfogue que proporciona un orgasmo, para mi suelen ser poco satisfactorias. No es que me tenga que enamorar para poder disfrutar un encuentro sexual, sino que para mí, el contacto con un cuerpo deseable, con unas manos que no sólo no me conocen, sino que no les interesa hacerlo, me resulta bastante indiferente.

Un amigo, un amante es alguien que te conoce, que se interesa en ti y por el cual tú te interesas. Alguien con quien puedes disfrutar tanto de una charla en torno a una cerveza como del goce del contacto de los cuerpos. Me gusta básicamente poder conocer íntimamente a esa persona que me seduce, no sólo a través de los sentidos, sino también de mi intelecto. Un sujeto hermoso que no es capaz de despertar mi curiosidad con una frase provocadora, con un comentario ingenioso o un cuestionamiento agudo, difícilmente despierta un interés erótico en mí.

Por otro lado, entre más conozco a otras personas valoro más mi relación actual, me doy cuenta de lo importante que es y que disfrutamos tanto estar uno junto al otro, escucharnos, apapacharnos, solidarizarnos, apoyarnos; como nuestra independencia y libertad.

En esta relación fundada hace años aprendimos los importante que era precisamente que podemos compartir muchas cosas, que disfrutamos, aprendemos, nos regocijamos y crecemos uno al lado del otro, pero que somos sujetos independientes, individuales, con intereses particulares, que no somos clones, ni siameses, ni esclavos de los celos del otro.

Finalmente quisiera terminar con un fragmento de Los amorosos de Jaime Sabines.

«Los amorosos salen de sus cuevas

temblorosos, hambrientos,

a cazar fantasmas.

Se ríen de las gentes que lo saben todo,

de las que aman a perpetuidad, verídicamente,

de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite


1 comentario:

Anónimo dijo...

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