jueves, 21 de junio de 2007

Considerando el riesgo


Sé que de repente este se puede volver un blog considerado únicamente como de poesía, sin embargo tengo la magnifica oportunidad de recopilar aquí muchos de esos poemas que me han dejado huella a lo largo de la vida y que disfruto leyéndolos y releyéndolos, no sólo por la belleza de las palabras sino porque cada uno, en su momento, tuvo un alto significado, me marcó y eso mucho ha tenido que ver con mis relaciones afectivas, principalmente las establecidas con muchos hombres maravillosos que recuerdo por su alta significación en mi biografía.
En esta ocasión quiero traer a colación dos poemas de Walt Whitman que me gustan mucho y se refieren a un hecho importante en mi vida.

Cuando estaba a tu lado

Cuando estaba a tu lado compañero, mi cabeza en tus rodillas
Te hice una confesión, la misma que ahora repito:
Sé que soy enemigo del reposo, que infundo a los demás análoga enemistad,
Sé que mis palabras son armas de doble filo, armas mortales,
Porque atacan la paz, la seguridad, el bienestar y todas las leyes establecidas.

Me siento más resuelto desde que todos me han renegado que lo que habría podido estarlo si todos me hubiera aceptado,
No me preocupo ni me he preocupado nunca de la experiencia, de las precauciones, de las mayorías ni del ridículo,
La amenaza de lo que llaman infierno o es nada para mí;
Y la atracción de lo que llaman cielo no existe para mí;
¡Querido compañero! Confiesa que te arrastro conmigo no sé adónde, sin conciencia clara respecto de la finalidad de nuestro viaje,
Sin saber si seremos victoriosos o totalmente vencidos y aniquilados.

A un extranjero

¡Extranjero que pasas! No sabes tú el deseo ardiente con que te miro,
Seguramente debes ser el que yo buscaba, o la que buscaba (paréceme recordarlo como a través de un sueño),
Seguramente hemos vivido juntos una vida gozosa, no sé dónde,
Todo esto revive en el mismo instante en que rápidamente nos cruzamos, fluidos, afectuosos, castos, maduros,
Hemos crecido juntos, eras un varón o una niña,
He dormido y he comido contigo, tu cuerpo ha dejado de ser únicamente tuyo, no he permitido a mi cuerpo ser únicamente mío;
Y me das el placer de tus ojos, de tu rostro, de tu carne, en el momento de cruzarnos, y tomas en cambio el de mi barba, de mi pecho y de mis manos,
No te diré una palabra, más pensaré en ti cuando me halle sólo o cuando despierte de noche,
Esperaré no dudando que no encontremos otra vez,
Y entonces, trataré de no perderte.

miércoles, 20 de junio de 2007

De la honestidad

Recientemente en las páginas de contactos que he visitado, me ha llamado la atención el hecho de que la mayoría de los anunciantes ponen como un valor superior a encontrar en otras personas la sinceridad, la honestidad, sin embargo mi hipótesis es que no es eso lo que la gente busca, sino que les digan lo que quieren oír, y voy a argumentar esto.

Nos hemos ido formando en una cultura en la que hay ciertos valores que se resaltan por sobre otros. En el extranjero es común que llame la atención expresiones muy comunes en México como “seria usted tan amable…”, “disculpe, podría usted…”, “me permitiría…” y otras por el estilo que contrastan con la forma directa en que se suelen expresar en otras culturas. Constantemente escuchamos a las mujeres decir a sus hijos “¿cómo se dice?” esperando que los hijos usen expresiones como “por favor, gracias” entre muchas otras. Hemos sido educados para evitar decir cosas que pudieran ofender a la otra persona, y no es exactamente que seamos hipócritas en un sentido peyorativo, sino a que se nos ha enseñado que es “de mala educación” expresarnos de manera directa.

Es por eso que no nos atrevemos a decir cosas como “hoy no tengo ganas de verte”, “en este momento tengo otras cosas que hacer y no te puedo atender”, porque consideramos que sería una grosería con esa persona.

Es por ello que nos hemos hecho expertos en poner pretextos, aún con las personas a las que no conocemos. Constantemente les estamos diciendo a nuestros ligues cosas tan trilladas como el clásico “te llamo” hasta “nos ponemos de acuerdo para vernos” lo cual la mayoría de las veces sólo significa, “no te quiero ver”, pero no lo decimos directamente. Hemos aprendido a dar mil pretextos “mi abuelita se enfermó”, “tengo otra llamada”, “tengo mucho trabajo y no sé cuando me desocuparé”, etcétera, etcétera.

Incluso en el caso del msn, muchas veces mantenemos los contactos porque no nos atrevemos a borrarlos porque sería una grosería, aunque no nos haga feliz determinada persona.

Lo que he encontrado es que se suele ignorar un llamado argumentando “no me llegó tu correo”, “no me di cuenta y cuando te contesté ya no estabas”, etcétera. Tanto con las gentes que queremos como con las que no nos agradan solemos tener esta clase de comportamiento, porque se nos enseñó a no ser groseros. Creo que si efectivamente nuestra búsqueda es la de la honestidad, deberíamos poder decirle a la persona que amamos o que es nuestro amigo “hoy no tengo ganas de salir”, “me caes bien pero no deseo que me estés llamando todos los días”, “prefiero ser yo el que llame”, “no me gusta que siempre me traigas flores, preferiría que de vez en cuando sea yo quien haga el presente”, etcétera.

Y en la sexualidad también se requiere que se digan esas cosas. Cuando amamos a una persona no queremos decirle “me parece desagradable que hagas eso” porque podríamos lastimarlo y “me dejaría de querer”. Por algo hay gente que finge orgasmos, sólo para no perder el amor de la otra persona en lugar de decirle “me gustaría que cuando hagamos el amor no intentes tal o cual cosa, porque me desagrada”.

En fin, al menos deberíamos aprender a sincerarnos más con las personas, primero para que no terminemos mandándolas a volar porque al final nos chocó eso que nunca nos atrevimos a decir que nos desagradaba y luego para que aprendamos a respetar nuestro tiempo y el de los otros.

Creo que tendremos que reflexionar más acerca del asunto.

martes, 19 de junio de 2007

Hablo por mi diferencia (Poema de Lemebel)

«No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esa cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre con las manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por mala costumbre
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarraran de las trenzas en fardos?
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por esos las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
En ese año que la Comisión de Derechos Humanos no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeándonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
Sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
Desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
Las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo de que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda distancias
La gente comprende y dice:
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Súper-buena-onda
Yo no soy buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrillazo de la CNI
Lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseñó la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo-Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y esa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda transa su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subversivo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mi
Yo ya estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
Les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar» Pedro Lemebel

sábado, 16 de junio de 2007

Triste y dolorosa noticia nos tiene que hacer reflexionar

Hoy recibí una muy triste noticia. Un joven gay de 26 años de edad murió mutilado y asesinado a manos de su ligue.

Independientemente de las circunstancias que pudieran rodear este caso, no deja de hacerme reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad. Como sujetos de paz solemos actuar confiadamente esperando encontrar alguien con quien podamos pasar un momento alegre, divertido y eventualmente engancharnos también en el plano afectivo. Salimos con el chico que conocimos, lo invitamos a subir al auto, a ir a la casa sin ninguna precaución. Al menos deberíamos presentarlo con nuestros amigos, hacer evidente que la gente que nos rodea sabe con quien nos hemos ido.

En este momento más que pensar en el castigo que un acto así debiera de tener, me parece que nuevamente tendríamos que reflexionar acerca de quienes somos y cómo nos ve la sociedad que nos rodea.

Creo que tendríamos que empezar por darnos cuenta, principalmente los jóvenes gay, de que es una falacia creer que vivimos en un mundo en el que hemos logrado conquistar plenamente nuestros derechos. Muchos creen que el hecho de tener muchas discotecas y poder pasear de la mano con nuestra pareja por la Zona Rosa quiere decir que somos aceptados.

Indudablemente las cosas han cambiado en las últimas décadas. Efectivamente ha habido avances importantes, pero a muchos se les olvida o no se han enterado, que esos pequeños logros son producto de una ardua lucha contra la intolerancia, contra la homofobia.

La marcha anual, demás de ser un día de fiesta para nosotros, es un acto político de visibilidad, de expresión de las demandas justas por las que tendremos que seguir luchando a brazo partido, si queremos lograr un día ser reconocidos por una sociedad que se ha empeñado en que todos debemos ser heterosexuales.

Lamentablemente hay muchas voces poderosas que siguen instigando el odio hacia nosotros, empezando por la iglesia católica y muchos de sus seguidores como la tristemente famosa Asociación Nacional de Padres de Familia, Provida y tantos otros grupos que preferirían que desapareciéramos del mapa.

Considero que tenemos que tomar conciencia de que además de divertirnos, de amar a nuestra pareja, a nuestros amigos, tenemos que hacer de nuestros actos cotidianos una forma de expresión, que los que nos rodean también tomen conciencia de que somos seres humanos con defectos y virtudes. Es una lucha dura y a veces dolorosa, pero si logramos que quienes nos rodean, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros compañeros de trabajo sepan que como gays somos seres humanos, que valemos por el simple hecho de serlo, aportaremos a avanzar en la construcción de una sociedad más justa y democrática.

En esta época, más que en cualquier otro momento la visibilidad es nuestra arma, y aunque también nos pone en el blanco de nuestros detractores, solamente haciéndonos visibles, señalando cotidianamente el valor de la diversidad, podremos lograr que terminen esos crímenes de odio. La tarea es de todos y cada uno de nosotros. No es fácil, pero sólo así haremos que nuestros allegados comprendan el daño que causa un chiste, un comentario hiriente. Hagamos que se acaben, al menos a nuestro alrededor todas esas ideas que alimentan el odio, el desprecio y el rencor.

Nuestra tarea es educativa, enseñemos con nuestros actos y nuestras palabras que no hay motivo de temor, que no somos depredadores sexuales, que somos simplemente como cualquier otro sujeto y que por lo tanto merecemos respeto.

Masculino femenino

Estas cosas siempre son complicadas de explicar ¿qué es masculino y qué es feminino?

Al ver las páginas de contactos cualquiera diría que los sujetos que escriben sus mensajes lo tienen muy claro. Pero yo le preguntaría a usted lector: ¿usted es masculino?, ¿Qué le hace pensar que efectivamente lo es? ¿Su vos recia, su trato rudo, su musculatura, hacer como que nada le conmueve, que aún nadie se dé cuenta de que usted es gay? A lo mejor algunas de estas cosas le hacen pensar que está usted salvado porque no es femenino. Sin embargo, aún no está usted salvado porque resulta que como no hay una regla para esto de lo femenino y lo masculino, de repente resulta que lo que para usted era un símbolo de masculinidad para el resto de la gente no lo es tanto. Y en estas cosas hay mil ejemplos, basta que alguien le mire con malicia para que inicien la sorna y el choteo.

Que si fue caballeroso, que si fue educado, que si se cuida mucho, que si es torpe, que si tiene unas habilidades o que si tiene otras. En fin, que no hay modo de salvarse cuando le quieren ver un rasgo afeminado, se lo encuentran, donde sea y como sea.

Pero esto tiene otras consecuencias, porque resulta que estamos tan hechos a este modelo binario en el que todo tiene su opuesto que si no se es de un modo, la única alternativa es que sea su opuesto: Así, si no le consideran masculino, no hay de otra, le considerarán femenino. ¿qué significa esto? Simplemente que en nuestro contexto social un sujeto con pene y testículos, tiene que ser un masculino y por tanto sólo puede ser heterosexual, pero si falla, no hay más, tendrá lo que quiera entre s las piernas pero no se considerará más que un afeminado y por tanto homosexual.

He conocido a sujetos finos, delicados, cuyos movimientos son suaves, cuyo trato es educado, que no exaltan, que no se exponen a una agresión ¡y son heterosexuales! Pero para el mundo entero la sospecha ronda su existencia. Siempre queriendo descubrir ese lado secreto, ese lado oscuro, esa doble vida de homosexual reprimido que no existe.

Pero también se dan otras sorpresas como la de aquel con pinta de machín que de repente se descubre que es gay. La gente no lo cree, no es posible, pero si se veía tan macho.

Por supuesto esto no es privativo de las distinciones que suelen hacerse entre heterosexual y homosexual. Dentro del llamado ambiente gay también se cuecen habas. pues cuando un sujeto tiene un aspecto considerado “masculino” se espera que además sea “activo” ¿Cuántas veces no habremos oído la queja “estaba muy atractivo pero se empina”, una de tantas maneras de decir que le gusta ser penetrado.

Así, continuamente estamos inmersos en esta lógica, en la que no nos damos chance de considerar otras opciones. Quizás si nos permitiéramos pensar en los sujetos no como femeninos o masculinos, sino como individuos con una personalidad y una actitud muy suya, sin esas etiquetas, podríamos hacer de las nuestras, mejores relaciones, menos basadas en nuestras expectativas y más en la realidad diversa en la que vivimos.

viernes, 15 de junio de 2007

Homofobia


Este es un tema que constantemente lo tengo presente, y no necesariamente porque sea un obsesivo sino, porque las constantes referencias en la vida cotidiana me obligan a considerarlo.

Hoy en la mañana, escuchaba en un noticiario un desplegado publicado por varias iglesias de nuestro país en el que se denunciaba la intolerancia religiosa que existe en México y que se ha manifestado en los “ataques” realizados contra José Luis Soberanes, el presidente de la CNDH quien interpuso una controversia constitucional contra la legislación en relación al aborto en el D.F.

Traigo a colación el asunto porque me sigo preguntando cómo, al menos la iglesia católica que se ha distinguido por su intolerancia, tiene cara para salir a hacer semejantes declaraciones.

La iglesia católica históricamente ha dado muestras palpables, fehacientes de su intolerancia y uno de los casos en los que ha puesto especial énfasis es en el asunto de la homosexualidad. No olvidemos que en el año 2000 Juan Pablo II pidió perdón a la humanidad diciendo "¡Nunca más odio, violencia o discriminación!", sin embargo dejó claro que este mensaje no iba de ninguna manera dirigido a los homosexuales.

Asi constantemente se estan construyendo declaraciones, discursos que van en ese sentido.

Por ejemplo Benedicto XVI dice Pese a que la inclinación particular de la persona homosexual no es pecado, es en mayor o menor grado una tendencia inclinada a un mal intrínsecamente moral, y por lo tanto la homosexualidad debe ser considerada un trastorno objetivo. La Iglesia debe acoger con respeto, compasión y delicadeza a todas las personas homosexuales, pero exigiéndoles también que vivan en castidad.

Otra joya del Vaticano dice textualmente lo siguiente:

En la " Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual ", del 29 de diciembre de 1975, la Congregación para la Doctrina de la Fe ya había tratado explícitamente este problema. En aquella Declaración se subrayaba el deber de tratar de comprender la condición homosexual y se observaba cómo la culpabilidad de los actos homosexuales debía ser juzgada con prudencia. Al mismo tiempo la Congregación tenía en cuenta la distinción comúnmente hecha entre condición o tendencia homosexual y actos homosexuales. Estos últimos venían descritos como actos que están privados de su finalidad esencial e indispensable, como " intrínsecamente desordenados " y que en ningún caso puede recibir aprobación. (cf. n. 8, par. 4). Sin embargo, en la discusión que siguió a la publicación de la Declaración, se propusieron unas interpretaciones excesivamente benévolas de la condición homosexual misma, hasta el punto que alguno se atrevió a definirla indiferente o, sin más, buena. Es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada.

Evidentemente se podrían mostrar muchas más declaraciones de la iglesia a través de sus jerarcas que muestran hasta qué punto la intolerancia de la iglesia católica llega.

Si bien podemos sentirnos aliviados de no estar regidos bajo otras normas religiosas en las que incluso se castiga con la pena de muerte la práctica homosexual, es un hecho que las declaraciones que permanentemente hace la iglesia católica mueven a muchos fanáticos, homófobos, fundamentalistas religiosos a llevar a cabo actos violentos, agresivos, que llegan incluso al asesinato hacia las personas que no siguen la norma impuesta por la iglesia.

Por eso insisto, ¿con qué cara vienen a quejarse de la intolerancia?

jueves, 14 de junio de 2007

Flores silvestres


Ayer después de haber trabajado un rato en casa decidí buscar un sitio más agradable para seguirle, sobre todo que el día estaba bastante lindo. Sali de la casa sin un rumbo fijo y mis pasos me llevaron hasta el Centro Nacional de las Artes, un sitio verdaderamente agradable para estar. Me acosté a leer en el pasto y caí en un profundo sueño que no debe haber durado más de 10 minutos pero que me relajó muchisimo, tanto como hace tiempo no lo estaba. Comprendí que de seguir allí no avanzaría en mi trabajo, así que me dispuse a buscar otro sitio para trabajar y qué mejor que frente a la escuela de danza. No sé cuanto tiempo pasé allí pero verdaderamente disfruté del lugar, de la vista, de los jóvenes que circulan continuamente por ahí, vaya que se la pasa uno bien en ese sitio. Una nube me hizo dudar de la conveniencia de quedarme ahí así que me dispuse a retirarme pero a la vez había algo que me retenía, ¿Por qué no disfrutar hasta el último momento este sitio? Así, que me volví a sentar jaja En eso estaba cuando escuché mi nombre. Levanté mi rostro y vi a un sujeto un poco obeso que me sonreía con una cara verdaderamente amable, me costó unos instantes darme cuenta de que era P un amigo que no veía hacia unos ¿10, 15 años? Wow, eso si que fue una sorpresa. Me invitó a ir a su oficina y platicamos algunos minutos tratando de ponernos al corriente de tantas cosas pendientes por decir. Finalmente me retiré no son haber intercambiado datos y la promesa de volver a encontrarnos.

Iba contento, era increíble esa coincidencia en una ciudad como esta, en eso iba pensando cuando de repente vi que se acercaba hacia mí mi amiga M a quien hacia unos dos años que no veía ¡eso era más que increíble! Dos encuentros en el mismo día. Me dijo que iba al cine y la acompañé a la taquilla, pero al ver que entraría sola a ver la película le dije que entraría con ella. Una película que me gustó bastante Paris te amo o algo así. Nos reímos, cotorreamos, comentamos y todavía al salir la acompañe a su casa.

Wow no cabe duda que fue una deliciosa tarde llena de sorpresas y que me reconcilió con mi idea de la amistad, pues me hizo pensar en tantas amistades que he desarrollado en la vida, a las que les invertí tiempo, cariño, solidaridad, y que de repente, así como ayer, reaparecen con el mismo afecto, con la misma buena vibra que hace mucho tuvieron, y que me hacen pensar en lo importante que es alimentar esas relaciones que realmente valen la pena, y que no requieren más que un verdadero interés por aquellos a los que estimamos y que eventualmente vuelven a aparecer. Pienso en ellos como flores silvestres, que de repente vuelven a aparecer y llenan tu mundo nuevamente con su color, con su belleza, con su encanto y te alegran el corazón. Que no te exigen nada, solamente que disfrutes de ellas, que te alegres en el corazón y que les hagas sentir lo mucho que gozas con su reencuentro.

miércoles, 13 de junio de 2007

De la complejidad humana


En estos últimos días que he tenido la oportunidad de
reflexionar más sobre quién soy, hacia dónde me
encamino, me he dado cuenta de lo complejo que resulta
el asunto. Sobre todo del lado de los sentimientos,
pues ahí hay una diversidad de aspectos que son
difíciles de entender.
Empezaré por los sentimientos que mi propia vida me
causan. Hasta hace unos dos años me consideraba un
sujeto como tantos otros, como suele decirse, sin pena
ni gloria, sin embargo mi vida empezó a tener algunos
cambios importantes, que a pesar de que uno los vea y
los reflexione respecto de otras personas, cuando le
tocan a uno la cosa cambia.
Al empezar a tener algunos éxitos profesionales y ser
reconocido por ello, en un principio me hacían sentir
extraño, como si esos reconocimientos no fueran para
mi sino para otra persona, apenas me la creía. Supongo
que uno no está preparado para eso y es lo que lleva a
que algunas personas “pierdan el piso” o como también
se suele decir “se suban en un ladrillo y se mareen”.
Sobre todo había visto a otras personas que habían
alcanzado metas semejantes y se habían transformado
radicalmente, lo cual me ha llevado a pensar si no
estaría yo mismo menospreciando esos éxitos que he
logrado. Este año, continué el ascenso y un amigo me
preguntó “¿qué se siente?” y le contesté que nada,
pero al paso de las semanas me di cuenta de que si
habían cambiado cosas, pues estos ascensos me
colocaban en un lugar de equidad con respecto a
algunas personas que durante mucho tiempo me habían
tratado con un dejo de menosprecio.
Debo decir que una cosa que siempre me ha parecido
terrible, es precisamente la actitud de la gente a las
que se les sube el éxito, y he querido que no me
suceda eso, pero evidentemente dice el dicho que “cómo
te ven te tratan” y en ciertos contextos si actúas de
manera humilde, así te tratarán, y por ello hay veces
que es necesario actuar de una manera diferente. Me
pesa hacerlo, pero creo que he logrado mantener las
cosas en su lugar y no actuar en todo momento con esa
actitud.
De manera semejante me pasó en otro ámbito totalmente
distinto. En el plano personal, igualmente había
sucedido pasar de ser un sujeto especialmente tímido a
alguien con una actitud más segura de sí mismo. Sin
embargo, eso no tenía que ver mucho con el trato
interpersonal con los hombres, hasta que recibí el
primer mensaje en el que me decían que soy guapo. Esa
vez, debo reconocer que me hizo gracia y no lo tomé
muy en cuenta, pero con el tiempo ese tipo de mensajes
se multiplicaron, y debo reconocer que a esos me he
acostumbrado menos. Creo que nunca me he sentido
especialmente atractivo y supongo que eso además tiene
que ver con mi propia biografía. Por otro lado, es un
hecho que ese tipo de halagos no han tenido que ver,
en la mayoría de los casos, con poder establecer
relaciones afectivas del tipo que sea: amistades,
amantes, o cualquiera otra. Si bien cada una de ellas
alimenta la egoteca, es evidente que pueden ser
palabras huecas si no van acompañadas por una cierta
cantidad de afecto. De ahí que, como suele suceder en
el plano profesional, cuando se reciben halagos, estos
pueden generar más la sensación de ser formulismos que
la gente utiliza porque así debe de ser. En algún
sitio leí la siguiente frase “algunas personas son
amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma”
y eso es un poco lo que yo veo en esas expresiones.
Como dije al principio estas cosas suelen ser bastante
complejas, sin embargo espero con el tiempo ir
avanzando en el entendimiento de los sentimientos,
míos y de los demás y lograr que la gente que me rodea
realmente se de cuenta de cuánto los aprecio y valoro
sus palabras, sus saludos, sus consideraciones.

martes, 12 de junio de 2007

De cómo me gusta expresar lo que siento

Ayer en la tarde platicando con un chico, me decía que la música es la manera en que los sujetos podemos expresar nuestros sentimientos, que a través de ella podemos expresar nuestra tristeza, dolor, felicidad, alegría, desesperación…Sin embargo le decía que siendo yo menos musical que la mayoría de la gente a la que conozco, había encontrado otra via para poder expresar precisamente esos sentimientos. Para mi la poesía entonces se había convertido desde hace muchísimos años, creo que desde que estaba terminando la primaria, en el instrumento con el cual podía expresar lo que siento.

Después de aquella charla me fui a buscar mis viejos libros de poesía, que polvosos, se mantienen en mi librero.

Así me reencontré con Amado Nervo con su Andógino, a Neruda con sus Veinte poemas de amor, a Villaurrutia con sus Nocturnos, a Cuesta, a Pellicer, y por supuesto a uno de mis favoritos, a Sabines.

Quiero traer aquí dos poemas, uno de Neruda y otro de Sabines, el primero profundamente erótico, el segundo muy triste, para mostrar como hay muchas emociones que expresar por esta via y los poetas siempre son mucho más elocuentes de lo que yo podría ser. Espero que tu, mi lector, puedas disfrutarlo tanto como yo.

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, aIba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.

No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!
Pablo Neruda


HE AQUÍ QUE TÚ ESTAS SOLA...

He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.
Jaime Sabines


domingo, 10 de junio de 2007

Es oficial, estoy vivo

Creo que una de las mayores pruebas de ello es que mi corazoncito sigue saltarín. A veces se azota, a veces brinca risueño pero es claro que no se está quieto. De mis sentimientos yo me hago cargo, pero también soy yo quien los disfruta. Entre querer y ser querido por supuesto prefiero llevar la parte activa, porque eso nadie me lo puede quitar. Si sólo soy querido pero yo no albergo ese sentimiento, es algo que no alegra demasiado a mi corazón. Por supuesto puede estar contento con ello y dar unos brinquitos, pero realmente lo que lo hace entrar en una actividad de intensa alegría es poder sentir eso por alguien.

Por supuesto las razones son distintas y por eso mi corazoncito bailador se ha aprendido distintos pasos. Las alegrías que me dan mis alumnos lo hacen bailar como en la disco, punchis punchis; las que me da mi familia podría parecerse más a un baile regional, pero las que me dan los hombres, eso si que es otro mundo, eso es como cuando encuentro a una pareja para bailar salsa, vallenato, cumbia y cha cha cha, jajajajajaja.

Hoy estoy contento porque descubrí todas estas cosas. Porque no importa lo que pase mi corazoncito se ha echado una bailada de esas que son poco frecuentes.

Para seguir con la metáfora, me gustaría que siguiera la bailada, como cuando vas a una fiesta y te la estás pasando tan chido que no quieres que se acabe.

Lo más triste que me puedo imaginar en ese sentido es que no haya fiesta: Cuando la fiesta es breve pues ya ni modo, pero lo bailado nadie te lo quita; pero cuando no hay fiesta es como en las películas cuando está la escena del enfermo en el hospital y se oye el sonido del aparato que mide la actividad cardiaca que hace piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii ya se sabe que hasta allí llegó el fulano.

Yo veo a muchos de mis colegas que, como se suele decir, se vuelven vacas, unas más sagradas que otras, pero vacas al fin. Dejan de ser seres de este mundo, han llegado a un plano superior que los aleja tanto de este mundo terrenal que no me quiero imaginar lo triste que debe ser llegar ahí, donde nadie los alcanza, donde nadie los merece.

Prefiero ser de este mundo y, como en mi infancia, caerme y rasparme las rodillas y los codos, andar con la carita mugrosa de limpiarme el sudor con las manos que jugaron con la tierra; prefiero sentirme vivo aunque a veces me desespere, me ponga triste, suelte una que otra lagrimita. No cambiaria eso por nada:

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.


Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
graba noche y día grillos y canarios;
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.









Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano;
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto.

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Violeta Parra (1964-1965)

Lo que si es y lo que no es para mi el amor y la amistad


Desde que conocí a Boswell ha sido para mí un referente indispensable para hablar de las cosas que pienso y siento. Para él un elemento importante en la comprensión de las relaciones humanas a través de la historia fue el lenguaje, pues a través de él pudo darse cuenta de muchos de los problemas de anacronismo que existían en la interpretación, primero de las sagradas escrituras, y con ellas de muchos otros textos históricos en los que se habla de cosas como el amor, la amistad, la intimidad y muchos otros.

Quizás uno de mis más grandes errores en la vida, ha sido utilizar un concepto como amor para referirme a un sentimiento que desarrollo hacia esa persona especial que me interesa y luego pretender darle contenido, porque en nuestra cultura está demasiado manoseado, se le ha sobrecargado de significados que más bien aluden a lo que deberíamos denominar enamoramiento.

Así, cuando intento decir que para mí el significado de ese término tiene más que ver con cosas como solidaridad, el afecto, la ternura, cosas que la gente asocia más al concepto de amistad, pues ya llevo las de perder porque el otro oyó el termino que prende las señales de alarma. De nada sirve decir que intento darle el sentido más pleno y más profundo de amistad.

Lo que me hace reflexionar que en inglés el término love es más abarcativo de diferentes clases de sentimientos, pues en ese idioma se permite usarlo para referirse al sentimiento que guardan los amigos.

Debo reconocer que a pesar del paso de los años he seguido cometiendo muchos errores que deberían resultar más que obvios para mí, pero que me llevan a tropezarme una y otra vez con la misma piedra. Incluso debería de publicar algo así como ¿te interesa realmente alguien y quieres saber cómo puedes perderlo? Pregúntale a un experto.

Creo que tengo que aprender a usar el término amistad y hacer que la gente entienda que para mi esta es una de las más poderosas e importantes relaciones que un sujeto puede desarrollar en su vida. Que lamentablemente en nuestra sociedad este ha sido un término que se ha utilizado con ligereza, por lo que después nos ponemos a hacer distinciones entre amigo y cuate por ejemplo, distinguimos de los amigos y el amigo de a de veras, el amigo íntimo, el amigo amigo, y muchas otras formulas.

Lección 3,934,945,935 de mis relaciones humanas: usa el término amigo, los que te rodean se sentirán menos amenazados y en una de esas comprenderán mejor lo que sientes por ellos.

viernes, 8 de junio de 2007

Solo porque me gusta mucho esta foto



De la amistad



Seguiré con un tema tratado anteriormente y que por supuesto me interesa ampliamente por las consecuencias que tiene en la vida cotidiana de la gente y en primerísimo lugar en mi vida privada.

El asunto aquí es el relativo a la relación entre amor y amistad que siempre es causa de discusiones y debates, sobre todo cuando se hace referencia a la existente entre varones, como la famosa relación entre Federico García Lorca y Salvador Dalí, por ejemplo. Pero evidentemente esta es sólo una relación famosa entre miles anónimas como la que usted y yo podríamos tener.

En esta ocasión quiero recurrir a la ayuda de un extraordinario historiador norteamericano que tuvo el interés y la paciencia para hurgar en muchos de los archivos europeos, para tratar de seguir la historia de las relaciones entre varones a inicios del cristianismo. Para ello se tomó el tiempo para desentrañar el sentido de muchos de los términos que solemos utilizar de manera absolutamente anacrónica, por lo que mucho de su sentido original se pierde, y con ello el de las relaciones a las que hacían alusión, por lo que se suele creer que las relaciones siempre han sido como se supone que son en la actualidad. Y digo se supone porque los discursos que se refieren a esas relaciones pretenden imponer los juicios morales actuales a las relaciones que históricamente se han dado entre varones.

Así Boswell nos ayuda a clarificar las distinciones de lo que se ha traducido como amor y amistad en una época en la que el sentido que se les daba era distinto:

Una dificultad semántica similar, aunque menos específica, es la que presenta la supuesta dicotomía entre “amistad” y “amor”. En una tradición intelectual que se caracteriza por el predominio de categorías lógicas polarizadas y mutuamente excluyentes, la ausencia de clara distinción entre estas zonas de la emoción humana puede parecer muy grave, pero, desde el punto de vista académico, ninguna distinción entre “amistad” y “amor” puede evitar el ser extremadamente arbitraria. Nunca se ha propuesto una diferenciación científica, ni es fácil concebir un experimento que determine si el amor de una persona por otra es amistoso o erótico. Desde un punto de vista fenomenológico, parece probable que “amistad” y “amor” no fueran otra cosa que diferentes grados de una escala que mide una constelación de respuestas psicológicas y fisiológicas a otros seres humanos.

Esta aclaración me parece útil para entender muchísimas relaciones de los famosos. Pienso por ejemplo de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir quienes han sido considerados como una de esas parejas extraordinarias, que nunca vivieron en el mismo domicilio, pero de las cuales no suele pensarse como “simples amigos”.

Pienso en ese sentido que habría que repensar la idea de las amistades y darles una mayor importancia y no verlas sólo como alguien con quien vas al cine o a tomar algo. Un amigo es alguien MUCHO más importante, mucho más trascendente y por supuesto mucho más valioso.

No hay duda de que cada época le ha dado valor al contenido de los sentimientos que se expresan. La amistad en otras épocas tuvo un valor mucho más trascendente. Nuestra época, tan compleja, tan individualista, ha ido construyendo relaciones de otro tipo. Las mismas dinámicas sociales han hecho que en muchas circunstancias éstas tengan que ser superficiales.

Pero volviendo a Boswell, él afirma refiriéndose a la distinción entre amor y amistad que:

Desde el punto de vista histórico, la práctica concreta de semejante división resulta desesperanzadora puesto que la confusión y la duda no sólo reinan en el propio marco de referencia del historiador, sino también en el de las fuentes que utiliza. Por ejemplo, la noción popular de que la antigua Grecia expresaba claramente categorías discretas de emoción bajo los términos Fmia, erwz, agaph, es una noción erronea; en realidad el empleo de todos ellos implicaba una considerable superposición y ambigüedad. El verbo Fmew puede referirse igualmente a un amor desapasionado o a un beso ardiente. Sólo el contexto y un razonamiento juicioso pueden sugerir qué es lo que se quiere decir en cada caso particular.

Así, para evaluar nuestras relaciones sugiero que retomemos la propuesta de Boswell, observémoslas dentro de su propio contexto, entendamos que las relaciones tienen un sentido y un valor en cada momento de nuestra vida, démosles su justo peso. No menospreciemos ninguna de nuestras relaciones, no lo merecen. Quizás la mejor manera de vivir la vida es que en lugar de “matar el tiempo” como solemos hacer, lo vivamos plenamente y cultivemos esas relaciones que hacen más bella nuestra existencia.
http://www.fordham.edu/halsall/pwh/index-bos.html
http://es.wikipedia.org/wiki/John_Boswell

martes, 5 de junio de 2007

Un beso

Un beso verdaderamente es una de las cosas más deliciosas que hay. En un beso se conjugan muchas cosas, muchos deseos, muchas sensaciones. En un beso se ponen en contacto nuestros sentidos: podemos degustar a la persona con la que estamos, podemos recoger su sabor, beber y comernos al otro.

Sentir su lengua retozando con la mía, tratar de apropiármela con los labios, con los dientes, no dejarla que se escape. Es esa una de las sensaciones más extraordinarias que van acompañadas por supuesto de un gusto por la otra persona. El beso así, no es un acto inocuo, no es algo que obsequiemos a cualquiera. Dar un beso implica, al menos, que nos resulta grata la otra persona, que nos sentimos a gusto con ella, que podemos tener esta clase de acercamiento íntimo en el cual no sólo se ponen en contacto los labios sino que estos son una representación del sujeto que ha llamado nuestra atención.

Además el beso nos permite no sólo gustar y sentir, ese acercamiento íntimo nos permite también aspirar el aroma de esa persona, nos podemos acercar así a ese sujeto que nos atrae, y cuya atracción ha pasado naturalmente por la mirada. Como dice una amiga, es ese hombre que nos llena el ojo, cuyo rostro, cuerpo, andar, moverse, nos gusta de alguna manera.

Finalmente el sonido de las bocas cuando se estrechan alimenta ese deseo y ese gusto por el otro. Escuchar su respiración que se va acelerando, el sonido de su lengua, de sus labios, de sus dientes cuando se ponen en contacto con los míos, hace que crezca la sensación de goce, de plenitud que me transmite un beso en los labios.

No sé cuál sea su origen pero no cabe duda de que es una de las más extraordinarias experiencias que hemos aprendido a compartir como ninguna otra pues como en ningún otro acto, este requiere de dos y sólo de dos.

lunes, 4 de junio de 2007

Me tienes en tus manos...

Me tienes en tus manos

y me lees lo mismo que un libro.

Sabes lo que yo ignoro

y me dices las cosas que no me digo.

Me aprendo en ti más que en mi mismo.

Eres como un milagro de todas horas,

como un dolor sin sitio.

Si no fueras mujer fueras mi amigo.

A veces quiero hablarte de mujeres

que a un lado tuyo persigo.

Eres como el perdón

y yo soy como tu hijo.

¡Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo!

¡Qué distante te haces y qué ausente

cuando a la soledad te sacrifico!

Dulce como tu nombre, como un higo,

me esperas en tu amor hasta que arribo.

Tú eres como mi casa,

eres como mi muerte, amor mío.

Jaime Sabines

domingo, 3 de junio de 2007

¡Válgame Dios, es un promiscuo!


La palabrita esa siempre me ha molestado. Me parece que es una de las más desagradables que se usan para descalificar al otro. Al decidirme a escribir esto me encontré con que la búsqueda de términos en el diccionario tuvo que ser más amplia que en otras ocasiones, así que espero que mi lector me tenga paciencia y se tome el tiempo para leer estas líneas.

Pensando de dónde salió el término me acordé de los famosos pecados capitales. La lujuria es, de acuerdo con el diccionario: 1. f. Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales. Clarísima me quedó la idea por supuesto. Así que si hablamos de uso lícito pues habrá que remitirse a las consideraciones que cada contexto le da a ello. Lo que es lícito aquí puede no serlo en algún otro lado. Apetito desordenado, bueno eso es más complicado porque al menos a mi no me queda claro a que se estaría refiriendo quien pensó en semejante expresión ¿cómo saber si un apetito es ordenado o desordenado? ¿de qué clase de orden tendríamos que hablar? Me parece que el termino lujuria no aporta demasiado cuando nos estamos refiriendo a estos temas. Como muchos otros, me parece que este simplemente sirve como un calificativo, pero no ayuda a desentrañar el sentido que le damos a un término o comportamiento.

Siguiendo con estos términos me acordé de otro que se ha llegado a utilizar cuando se piensa en la sexualidad de las mujeres. Así se les llama ninfómanas que según el mismo diccionario se refiere a: Furor uterino. m. Med. Deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula. Sorprendente verdaderamente pues que yo sepa no se habla de algo así en relación al hombre y la verdad es que no creo que sea porque hay mujeres que tengan ese deseo violento e insaciable sino porque más bien socialmente se espera que la mujer sea más bien recatada, que no demuestre demasiado su apetito sexual, que espere a que el varón tome la iniciativa en el ejercicio de la sexualidad.

Ahora bien, a los hombres se les ha llamado promiscuos, aunque el termino suele utilizarse básicamente para los varones gay y no así para los heterosexuales, que para variar no reciben esa clase de valoraciones, independientemente del ejercicio que hagan de su sexualidad.

Pero sigo, el diccionario de la Real Academia dice de promiscuo: adj. Se dice de la persona que mantiene relaciones sexuales con otras varias, así como de su comportamiento, modo de vida, etc.

De acuerdo con la definición el término no se limita a la sexualidad sino se extiende a su modo de vida. Su vida toda es promiscua. El sujeto queda marcado así por un calificativo que no sólo hace referencia a su actividad sexual sino también al resto de su vida cotidiana.

Pero nuevamente volvemos al asunto ¿Quién es el promiscuo? Si tengo pareja y llego a tener relaciones sexuales con otro sujeto ¿soy promiscuo?, ¿y si no tengo pareja?, ¿a partir de cuantas relaciones se es promiscuo?, ¿con una a la semana ya se es promiscuo?, ¿Cuántas debo tener para no ser denominado promiscuo? Y si tengo muchas relaciones con una persona en un mes, y al cabo de este conozco a otra persona y tengo muchas relaciones con éste ¿no soy promiscuo? Si una noche tengo varios encuentros y no vuelvo a tenerlos en varios meses ¿soy promiscuo?

¿Quién evalúa la promiscuidad de las personas?

¿Porqué es malo ser promiscuo? ¿es un asunto de moral? O ¿de qué se trata?

Bueno pues yo ahí se las dejo, ver que me quieren comentar.

viernes, 1 de junio de 2007

En cuerpo y alma


Desde que René Descartes nos la partió (literalmente) en el siglo XVI, el mundo no volvió a ser el mismo en muchos sentidos. Uno de ellos, del que hoy quiero hablar es el haber contribuido a que tuviéramos una visión dual del sujeto. Resulta que de acuerdo con lo que planteó (y por supuesto otros contemporáneos suyos) el individuo dejó de verse más o menos como hasta entonces se le concebía, y se planteó una distinción entre cuerpo y alma como si fueran dos planos separados. A partir de entonces, decía, empezamos a mirarnos a nosotros mismos y a las personas que nos rodean de esa manera, tanto que es más o menos común y corriente hablar de la mente, del alma, del espíritu, del interior sin que hagamos alusión al resto del sujeto.

Por supuesto que en ello tuvo un papel fundamental el cristianismo, pues parte de sus enseñanzas precisamente van en ese sentido, en tratar el cuerpo como una envoltura temporal, de algo que es verdaderamente trascendente, el espíritu.

Y me dirán con razón, “¿a dónde quieres llegar con esto?” Me parece que esto es muy importante en la época actual pues es en nuestros tiempos cuando se ha vuelto esto un asunto de discusión cotidiana. La preocupación por el cuerpo y lo que podemos hacer con él es posible porque hemos aprendido a verlo como algo “nuestro”, como decir, mi casa, mi coche, mi ropa, que podemos modificar, restaurar, intervenir, pintar, hasta deshechar si así queremos hacerlo, porque finalmente es algo que nos pertenece.

Pero por supuesto esto tiene otras implicaciones: una de ellas es que nos relacionamos con los otros a partir de esa premisa y decimos “lo importante es lo que llevas dentro”, “lo de afuera se acaba pero el interior permanece”, etcétera, como si desde chiquitos pudiéramos mantenernos intactos en nuestro pensamiento y simplemente se tratara de darle mantenimiento a la carrocería para que se mantenga en buen estado.

Y eso tiene muchas otras consecuencias, por ejemplo, decir que mi cuerpo no habla de mi porque yo soy el que esta adentro, no la imagen que mi cuerpo representa. Gracias a estas concepciones del individuo es que hemos logrado llegar a un nivel sofisticado de transformación corporal por medio de las cirugías estéticas, anabólicos, pero también tatuajes, pircing y tantas otras cosas.

Hemos aprendido a separar al sujeto y decimos que nos gusta su cuerpo o su forma de ser, pocas veces decimos que nos gusta fulanito sin hacer estas aclaraciones. Si nos referimos al cuerpo de alguien necesariamente tiene una connotación sexual, pero si decimos que nos cae bien casi de inmediato entendemos que eso no se refiere a lo sexual.

Por ello solemos dividir a las personas en dos rubros: las que entran dentro del cajón de las posibilidades sexuales y el resto. No nos podemos imaginar revolviéndolas, cada una en su lugar. “¿Cómo me voy a acostar con mi mejor amigo? De él me interesa su interior” y por el contrario pensamos que sólo nos puede llamar la atención el interior de la persona amada con quien por supuesto si podemos relacionarnos sexualmente. Esto entre otras cosas lleva a que cuando nos acostamos con una persona que no va a ser nuestra pareja pensemos que se volvió imposible desarrollar otra clase de relación, ya se echo a perder la cosa. Por el contrario si queremos a alguien, si le cobramos afecto, si aparece una amistad realmente importante, suponemos que el sexo con esa persona se volvió imposible.

Condenado René, las consecuencias que tuvo su propuesta jajaja, ni modo, pero lo que si se puede hacer es tratar a los demás y a nosotros mismos como sujetos íntegros, no como si fuéramos a la carnicería a comprar retaso con hueso, pero tampoco olvidándonos de que en el sujeto se materializan muchas de las normas sociales a través del cuerpo.