sábado, 16 de junio de 2007

Masculino femenino

Estas cosas siempre son complicadas de explicar ¿qué es masculino y qué es feminino?

Al ver las páginas de contactos cualquiera diría que los sujetos que escriben sus mensajes lo tienen muy claro. Pero yo le preguntaría a usted lector: ¿usted es masculino?, ¿Qué le hace pensar que efectivamente lo es? ¿Su vos recia, su trato rudo, su musculatura, hacer como que nada le conmueve, que aún nadie se dé cuenta de que usted es gay? A lo mejor algunas de estas cosas le hacen pensar que está usted salvado porque no es femenino. Sin embargo, aún no está usted salvado porque resulta que como no hay una regla para esto de lo femenino y lo masculino, de repente resulta que lo que para usted era un símbolo de masculinidad para el resto de la gente no lo es tanto. Y en estas cosas hay mil ejemplos, basta que alguien le mire con malicia para que inicien la sorna y el choteo.

Que si fue caballeroso, que si fue educado, que si se cuida mucho, que si es torpe, que si tiene unas habilidades o que si tiene otras. En fin, que no hay modo de salvarse cuando le quieren ver un rasgo afeminado, se lo encuentran, donde sea y como sea.

Pero esto tiene otras consecuencias, porque resulta que estamos tan hechos a este modelo binario en el que todo tiene su opuesto que si no se es de un modo, la única alternativa es que sea su opuesto: Así, si no le consideran masculino, no hay de otra, le considerarán femenino. ¿qué significa esto? Simplemente que en nuestro contexto social un sujeto con pene y testículos, tiene que ser un masculino y por tanto sólo puede ser heterosexual, pero si falla, no hay más, tendrá lo que quiera entre s las piernas pero no se considerará más que un afeminado y por tanto homosexual.

He conocido a sujetos finos, delicados, cuyos movimientos son suaves, cuyo trato es educado, que no exaltan, que no se exponen a una agresión ¡y son heterosexuales! Pero para el mundo entero la sospecha ronda su existencia. Siempre queriendo descubrir ese lado secreto, ese lado oscuro, esa doble vida de homosexual reprimido que no existe.

Pero también se dan otras sorpresas como la de aquel con pinta de machín que de repente se descubre que es gay. La gente no lo cree, no es posible, pero si se veía tan macho.

Por supuesto esto no es privativo de las distinciones que suelen hacerse entre heterosexual y homosexual. Dentro del llamado ambiente gay también se cuecen habas. pues cuando un sujeto tiene un aspecto considerado “masculino” se espera que además sea “activo” ¿Cuántas veces no habremos oído la queja “estaba muy atractivo pero se empina”, una de tantas maneras de decir que le gusta ser penetrado.

Así, continuamente estamos inmersos en esta lógica, en la que no nos damos chance de considerar otras opciones. Quizás si nos permitiéramos pensar en los sujetos no como femeninos o masculinos, sino como individuos con una personalidad y una actitud muy suya, sin esas etiquetas, podríamos hacer de las nuestras, mejores relaciones, menos basadas en nuestras expectativas y más en la realidad diversa en la que vivimos.

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