
Me volví sospechoso de una manera fortuita, casi sin darme cuenta, y además cuando empeñaba todos mis esfuerzos por ser una persona honesta.
La historia es la siguiente. Un día, un poco por curiosidad, un poco por hastío, me decidí a poner un anuncio en una de esas muchas páginas de encuentro que existen en la red. Sin embargo no se me ocurría cómo presentarme. Traté de ser lo más parco posible y entrar en pocos detalles sobre mi, a ver qué pasaba. Empecé a conocer a algunas personas, pero me sorprendía el hecho de que muchos de ellos pusieran datos falsos o al menos no totalmente ciertos, como el caso de un hombre cuya foto lo hacía verse bastante interesante: unos treinta años, se veía fuerte y realmente llamó mi atención. A las pocas ocasiones de haber platicado hicimos una cita para reunirnos a tomar un café. Cuando lo vi me llevé mi primera sorpresa. Sin duda era él, pero como después me explicó había puesto una foto de unos diez años atrás. En la plática me enteré de que era casado y rápidamente fue al grano diciéndome que quería coger conmigo. Realmente me decepcionó y cómo pude me safé del asunto no sin ganarme su enojo (el enojado fue él, jaja). Ni modo, así no podían resultar las cosas.
Después de experiencias como estas decidí que lo mejor era tratar de ser lo más honesto posible, de manera que cuando alguien me conociera supiera más o menos con quien estaba tratando y evitar huidas parecidas. Así que en mi presentación dije que tengo pareja, pero que eso no implica que no pueda conocer a otras personas e incluso involucrarme afectivamente con ellas.
Aunque no debería, porque más o menos conozco a mis congéneres, me sorprende la reacción que la gente tiene ante mi intento de honestidad. En primer lugar me han tomado más por un cínico que por una persona honesta, porque aparentemente no se puede ser honesto con ciertos temas, o al menos no se suele tomar como evidentemente cierto lo que se afirma. Más bien la impresión es de que uno es sospechoso de ocultar otra cosa o de pretender enredar en algo oscuro a las personas.
Otra valoración que suele hacerse es de que soy un tipo inmoral, que no respeta los valores enaltecidos en nuestra sociedad. ¿Cómo me puedo atrever a salir con alguien más si ya tengo pareja?, ¿qué me pasa?, y entonces se suele pensar que sólo estoy tratando de jugar con las personas, con sus sentimientos, lo cual por supuesto sirve para seguirme viendo feo.
También se me considera infiel y eso es algo muy feo. Soy el "clásico tipo que le pone el cuerno a su pareja" y por lo tanto no soy una persona de fiar, más bien hay que cuidarse de un tipo como yo. Y creo que la cuestión no es exactamente que piensen que le pongo el cuerno a mi pareja, sino que no lo haga como la mayoría, discretamente, sin que nadie se entere. Y entre estos he encontrado a los más feroces defensores de la fidelidad, aunque ellos mismos se den sus permisos, pero obviamente en el más absoluto secreto.
Todavía están los que me creen una especie de seductor (sic) que ando viendo la manera de llevarme a los tipos a la cama. Quizás estos sean los que más favor me hacen jaja, pues de veras están convencidos de que con una mirada, una sonrisa o unas palabras soy capaz de seducir a los hombres ¡ojalá tuviera esos poderes jaja! pero no, en realidad soy un tipo común, sin negar que tengo mi atractivo. En realidad me he dado cuenta de que estos últimos son a los que de verdad les gusto, les intereso pero que tienen temor de caer en las redes de semejante sujeto desalmado.
Así, me he vuelto un tipo sospechoso pues nadie puede creer que haya hecho un pacto semejante con mi pareja, y si en realidad lo hicimos eso me vuelve un poquito más despreciable aún, porque quiere decir que no valoro lo que mi pareja me entrega, esto me hace verme a esos ojos un poquito peor que para los otros sujetos.
Y los otros, los que creen que miento cuando hablo de la posibilidad de tener un corazón que albergue más de un afecto, esos sólo ven una coartada para envolverlos en mi red y llevarlos a la cama más fácilmente. Cómo puedo querer a más de una persona ¡es imposible! nadie puede hacerlo. En realidad lo lamento por estos últimos porque me hace ver que no se dan chance de sentir algo dulce, tierno, amoroso, por alguien más. Son los que han objetivado a su pareja, es su posesión, es su propiedad, él no puede ver a nadie más, no puede querer a nadie más, aquí estamos ante el colmo de los discursos que hacen que el amor se vuelva sólo un contrato y lo peor es que buscaban precisamente lo contrario jeje.
En fin, que cuando quise ser sincero, mostrarme tal cual soy frente a los otros y lograr así su aprecio y su respeto, fue cuando me volví más sospechoso.
Sí, sé que me afecta, sé que me hace sentir mal darme cuenta de cómo se valora a las personas, sin embargo no podría hacerlo de otra manera. Serán muy pocos quienes me aprecien a pesar de cómo me expreso, pero sé que entre ellos habrá gente muy valiosa que sea capaz de hacer a un lado sus prejuicios y valorarme por quien soy. Sólo quisiera que además valoraran también mi sinceridad. Pero en fin, eso ya no es mi tarea. La mía ha sido ser honesto conmigo mismo y los que no deseen tratar a un sujeto como yo, tampoco los quiero repitiendo esos discursos que me siguen sonando huecos.
1 comentario:
Son muchas de las cosas que he pensado alguna vez y que no he sabido expresar.
Me sigue asombrando cómo valoramos ciertos comportamientos y cómo despreciamos otros que son muy similares. Creo que el ser "sospechoso" es un indicador más del doble discurso de nuestra sociedad.
Me encanta tu post y me identifico con muchos párrafos...
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