miércoles, 25 de julio de 2007

De mis primeros recuerdos de homofobia en la izquierda


Mis primeros recuerdos de homofobia claramente identificados como tal provienen de mi adolescencia, cuando decidí incorporarme a la lucha política en mi país. La forma más clara en al que yo vi que podía acceder a ella fue a través del que yo consideré en ese momento como el único partido de izquierda con una verdadera fuerza en el país.

Así y por intermedio de un amigo me incorporé en una organización juvenil en la que hacíamos una serie de actividades entre las que la discusión política era un elemento importante.

Fue ahí donde empecé a conocer muchos de esos discursos homofobicos. Los ojos se me salían de las orbitas cada vez que escuchaba a esos sujetos que lideraban las causas populares y en la lucha por mejores condiciones de vida para la sociedad, pero que no se ruborizaban al descalificar con toda clase de argumentos, que en general eran en tono de sorna, básicamente a homosexuales.

En ese momento recuerdo que esos discursos de gente a quien tenía en el mejor de los conceptos me afectaron de manera muy fuerte, sobre todo porque mi autoestima estaba en su menor nivel y no encontraba ningún argumento que en ese momento me ayudara a defender mi orientación sexual.

Hoy en día, con lo que he podido investigar, con lo que he leído acerca de los movimientos en diversos países por parte de la sexodiversidad me he enterado de que efectivamente, tanto los gobiernos de derecha como los de izquierda tanto los democráticos como las dictaduras en una gran diversidad de países, han perseguido a los sujetos que se salen de la norma heterosexual.

A lo que voy es que la lucha contra la persecución, contra la homofobia, tiene que darse independientemente de los sistemas políticos, la intolerancia está en todas partes, en la izquierda o en la derecha. No creamos que hay sistemas políticos, grupos sociales, o algún otro agregado social que está exento de intolerancia hacia la diversidad sexual.

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