jueves, 26 de julio de 2007

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida


Ayer conocí a un individuo sorprendente, uno de esos sujetos que resultan incluso mágicos porque rompen con todos los esquemas de lo conocido. Por principio resultó una extraña combinación entre poeta de enorme sensibilidad y apasionado de la política nacional. No me hubiera imaginado que ambas cosas pudieran coexistir en una persona pero así es.

Luego resultó que empezaron a aflorar una serie de intereses profesionales y personales comunes que nos llevaron a explorar mucho de nuestras biografías, haciendo que salieran a flote muchos más puntos comunes.

Es tan sorprendente para mí encontrar estas coincidencias, que apenas puedo creer que haya estado sentado a la mesa con alguien que pareciera que hubiera salido de la misma camada que yo.

Ligeramente más grande de edad, resultó de una honestidad y una frescura poco frecuente. Quizás haya ayudado el hecho de que en los últimos cinco días hayamos cruzado más de una decena de correos electrónicos en los que, con gran entusiasmo, empezamos a descubrir esas coincidencias.

No hablo de almas gemelas o cosa por el estilo, sino de la maravillosa oportunidad de conocer a alguien con quien realmente estoy compartiendo tanto lo lúdico como lo profesional sin que ello haga que se pierda la calidez de la amistad que recién empieza a germinar.

No hay comentarios: