Al acercarme a mi destino la ansiedad me mataba y yo tenía muy claro a qué se debía. Cuando estábamos a punto de aterrizar, casi para tocar la pista, el avión se elevó nuevamente y sobrevoló la ciudad por un lapso de tiempo que a mi me pareció una eternidad. Me molesta cualquier retraso, pero en este caso me preocupaba particularmente. Se suponía que M me estaría esperando a mi llegada, pero el retraso era de más de una hora. Esto sé que suena exagerado para cualquiera que ha tenido que viajar en avión, pero realmente tenia motivos para estar nervioso.
Conocí a M unos 6 meses antes, en una de tantas páginas de internet para contactos. No recuerdo ni cómo fue que empezamos a platicar, pero si recuerdo su espontaneidad, al punto que llegué a pensar que me había confundido con otra persona que ya conocía anteriormente. Fue el hecho de que hablara con soltura y confianza lo que me desconcertó, aunque debo confesar que también me agradó, porque además es un chico muy alegre y sonriente, y si algo me puede desarmar de un hombre es su sonrisa sincera.
Con gran frecuencia nos encontrábamos en el msn y me hacia gracia que en cuanto empezábamos a hablar prendía la cámara para que yo lo pudiera ver mientras platicábamos. Por otro lado no parecía demasiado curioso por mi propia imagen, ya que muy pocas veces me pidió que yo hiciera lo mismo. Así, podíamos platicar y platicar de todo y de nada por largo rato.
Muy recientemente me comentó que estaba metido en un lío legal, algo que para mi sonaba a una verdadera estupidez, pero que en su país se castiga con pena de cárcel. Fue muy triste esa plática porque me dijo que la sentencia era de 4 años de reclusión, lo cual además se me hacia absolutamente desproporcionado. Así, platicando y platicando até cabos de que era posible que el viaje que haría por motivos de trabajo me permitiera hacer una breve escala en su país.
Así se lo comenté y aceptó gustoso pero desde ese momento me surgieron algunos temores producto de las experiencias que había tenido anteriormente. No era lo mismo quedar de ver a alguien en una estación del metro y que te dejaran plantado, a que eso sucediera en otro país. Creo que este pensamiento me inquietaba bastante.
Estas ideas rondaban mi mente cuando al fin bajé del avión y como la ley de Murphy no falla, mi equipaje tardaba en salir. Un chico, nativo del lugar, amablemente me ofreció su celular para llamar a mi tocayo pero...de todos los detalles que pude haber olvidado dejé uno fundamental, ¡no tenia su número! Al fin con la maleta en la mano me dirigí a la salida, no quería perder más tiempo, pero no llevaba moneda local ¿y si no encontraba a mi tocayo? Ni modo, era imperativo cambiar mi dinero.

Al fin en la salida había una multitud esperando a los viajeros. Intenté encontrarlo entre esas decenas de rostros, pero nada. Decidí salir y tratar de encontrarlo. De pronto lo vi venir hacia mí, pero su rostro volteaba hacia donde estaba saliendo la gente del aeropuerto. Lo detuve con ambas manos y nos dimos un abrazo acompañado de risas nerviosas. Camino a su casa confesó haber tenido temores semejantes a los míos. Llegamos como a las nueve y hasta las 2 o 3 de la madrugada estuvimos platicando. Eran tantas las cosas que teníamos que decir y tan poco tiempo...
Con cada persona que conozco aprendo un poco o al menos trato de hacerlo. Fue sorprendente, al menos para mí, la convivencia con un chico tan consciente de su belleza física. Pocas veces me he topado de esta manera con sujetos así de atractivos y sexys, que les gusta lucir su belleza, pero sin que eso se traduzca en un engreimiento que los haga intolerables. Por el contrario, el trato con M fue una experiencia sumamente grata.
¿Que impidió que llegáramos al sexo? Realmente no es muy claro para mí. Los dos solos en su casa, es su cama, sintiéndonos a gusto uno al lado del otro ¿es que nos sentíamos "demasiado" a gusto así como estábamos? ¿es que no le agradé físicamente? pero él me gusta mucho y me quedé igual ¿será que la empatía de las últimas semanas nos bloqueó?
Felizmente lo que si tuvimos fueron largas sesiones de apapachos, muchos que me reconfortaron y con los que pienso que él estuvo a gusto. Nos sonreíamos, nos decíamos cosas lindas, nos mirábamos. Él decidió que sería el fotógrafo oficial, hace mucho que no tenía tantas fotos de mi mismo. A donde quiera que íbamos quería tomarme fotos, y después de cada visita de rigor nos tomábamos una foto juntos.
Puedo decir que existen los garbanzos de a libra y yo he tenido suerte de encontrarlos. Como le comenté a alguien, se trata de un corazón con patas que lamentablemente vive en un sitio lejano. Creo que parte de la sensación de bienestar fue porque nos tratamos con la misma afectuosidad, amabilidad y ternura el uno al otro.
Insistió en que conociera a sus amigos, y a dos de sus hermanos, quienes también me trataron muy bien A pesar de que vive en condiciones muy modestas trató de ofrecerme lo mejor posible…y lo logró
Todo fue sensacional, mientras duró. Si, el nuestro fue un breve encuentro de sólo 3 días, que sin embargo para mí fueron muy importantes pues no es fácil encontrar a alguien tan fantástico. Siento un poco de nostalgia por él. Me gustaría repetir muchas de esas sesiones de plática mientras nos tomábamos una cerveza.
Sé que será difícil encontrarnos pronto sin embargo siento que el hecho de habernos conocido personalmente hizo que nuestra amistad cambiara. ¿Para dónde irá? No lo sé. Eso es totalmente incierto, pero sin duda me hizo muy feliz poder conocer a mi tocayo.
Y como última coincidencia ¡le fascina el chocolate!
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