
Hace unos días conocí a un chico bastante simpático y abierto con quien estuve tomando unas cervezas. Como en toda platica inicial estuvimos hablando generalidades y llegamos a un punto interesante que quisiera comentar aquí.
Cuando llegamos al tema de los amores y el sexo me enteré que él es bisexual aunque le costaba usar esta denominación, pero me habló con mucha soltura acerca de las chicas con las que había salido y que aparentemente se relacionaban fácilmente con él. Sin ser un chico demasiado atractivo, he de reconocer que me pareció agradable a la mirada.
Me contó que la única vez que había estado con un hombre había sido hace algunos meses en una ocasión en la que se había ido con un chico al que conoció en su primera visita a una disco de ambiente. Según me relató en esa ocasión él tenia ganas de probar lo que sería que un hombre le hiciera sexo oral y una vez encontrado el voluntario probó la experiencia. Según él ninguna mujer le había hecho un sexo oral como ese, parecía muy complacido con esa experiencia.
Poco a poco me fue contando sus expectativas en relación a los hombres. Por ejemplo no le parecía nada grata la idea de besar a un hombre con barba y bigote y sin embargo había buscado a uno y se encontraba platicando con él.
La impresión que me dio fue de una inexperiencia evidente que se reflejaba asimismo en sus cometarios. A la vez parecía interesado en seguir andando esa ruta, entre otras cosas porque mientras platicábamos, recibió al menos dos mensajes en su celular de chicos que deseaban conocerlo personalmente.
Lo que me parece es que muchos chicos como este tienen un enorme desconocimiento de lo que alberga la diversidad sexual. Se sienten atraídos hacia lo desconocido pero tienen muy poca idea de lo que implica relacionarse sexual y/o afectivamente con otro varón y se mueven más por intuición que por un conocimiento de lo que pudiera implicar ello.
Al final me dijo que le había agradado platicar conmigo, que a pesar de que sólo había salido con dos hombres en este plan de conocerse, las dos ocasiones habían sido agradables y que esperaba tener ocasión de que nos conociéramos más.
Alguien me dijo hace algunos años que soy un buen encaminador de almas, en el sentido de que me gusta echarles una mano sobre todo a los chicos que recién asoman la nariz en este ambiente. Ojala de veras lo sea, pues ese oficio si me gusta matarile lire lon.
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