Hace varios meses que me viene pasando algo, ¿cómo llamarlo? Curioso quizás. Me he encontrado a varios de mis amigos, gente que de alguna manera aprecio y que por una u otra manera se encuentran en situaciones difíciles: porque tienen problemas en su trabajo, porque terminaron con el novio, porque descubrieron que ese no era el chico adecuado, porque sus padres no los entienden, en fin.
Y a mí, si algo me pone mal, es ver a un amigo triste o preocupado, así que ahí voy, presto a atender, apapachar, a escuchar, a dar consejo o a lo que haga falta para que mis amigos se encuentren bien. En algún momento llegué a pensar que de terapeuta podría irme bien. Sobre todo que hay mucha gente que me dice que les agrada que suelo andar sonriendo frecuentemente y que suelo ser bueno para escuchar por mi actitud empática. Eso supongo que es cierto.
Así, he ido construyendo relaciones muy bellas, muy fraternas, sobre todo eso. Y como diría Cantinflas “ahí está el detalle”. Porque soy buenísimo para las relaciones fraternas, pero pésimo para construir otra clase de relaciones. Tanto es así que me he ganado que muchos de esos amiguitos me vean incluso como una figura paterna, lo cual por un lado es bonito, pero por otro me saca de cualquiera otra posibilidad de cercanía con los hombres y más con aquellos con los que siento una atracción mayor.
En este asunto de ser “tan padre” me he dado cuenta de que nadie se ha percatado de que yo también tengo mis baches, mis frustraciones, mis nostalgias, mis depresiones, mis dolores; que hay veces que siento que me lleva la #$&*”&%, pero creo que eso suele pasar desapercibido para los demás. ¿qué problemas puedo tener yo? seguramente se preguntarán, si tengo pareja desde hace años, tengo mi casa, profesionalmente he tenido éxito, viajo, yo ¿qué motivo podría tener para sentirme mal? Y quizás tengan razón porque a veces ni yo mismo me entiendo.
Sin embargo en el último viaje que hice nuevamente salieron muchas de esas cosas que suelen permanecer ocultas. En más de una ocasión tuve unas ganas enormes de llorar como un niño. No sé si eso desencadenó una situación de malestar físico tan agudo que me hizo sentir aún más triste y además solitario. Pero veo que difícilmente estoy en condiciones de sanar ese malestar, más bien lo traslado a mis amigos y trato de sanar en ellos lo que a mi me está haciendo mal.
Hoy fue un día especialmente frustrante y conste que no existió un hecho específico que me molestara, simplemente parece que amanecí con el pié izquierdo. Me pelee cuando iba conduciendo, me saqué de onda por una tontería en la casa, en fin, que estaba a punto de turrón. Fue por eso que me decidí a expulsar toda esa podredumbre que a veces se acumula y me estaba preparando para redactar un mensaje del cuál me arrepentiría seguramente después de mandarlo, y de repente recibí un mensaje, unas cuantas palabras, no más de cinco. ¿Cómo adivinó él lo que necesitaba en ese momento?, de hecho ¿cómo ha adivinado él mismo, en varias ocasiones, que estoy a punto de explotar en furia, en llanto, en enojo?
Realmente no sé cómo lo hace, sólo sé que en cada ocasión sus muy breves palabras han sido un bálsamo, aún cuando incluso estuve en dos ocasiones a punto de cargarla contra él y mandarlo muy lejos, apareció de la nada, dijo sus palabras mágicas y apaciguó el sentimiento que estaba a punto de estallar. Evidentemente lo que ha dicho no ha curado mi malestar, pero si ha mitigado el dolor que me producen esos sentimientos encontrados que llevo dentro.
No sé cuanto dure la formula mágica, pero espero que funcione al menos hasta que encuentre el verdadero remedio que me consuele, o que encuentre a mi otro yo que se siente a escucharme, a darme aliento, a aconsejarme, a apapacharme, que me ayude a sacar tantas cosas que quisiera expresar.
Probablemente soy demasiado temperamental, pero creo que eso es algo que no tiene remedio. Lo que importa es que pude sentirme mejor, que felizmente no hice la estupidez que estuve a punto de llevar a cabo.
Siento que lo que necesito será difícil de encontrarlo, sin embargo aparte de ser temperamental soy testarudo y sé que lo puedo hallar así que seguiré intentándolo. Mientras tanto espero que la formula mágica siga funcionando y me ayude a ser ecuánime aún en los momentos más difíciles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario