jueves, 16 de agosto de 2007

...

Quisiera poder decirte que no me importa, quisiera poder incluso decir que me alegro porque así la vida nos pone a mano, pero no es así. Saber que hay algo que te afecta me afecta a mí.

Aún me sigo preguntando porqué sucede esto. Si el año pasado alguien me hubiera dicho que esto pasaría me hubiera dado mucha risa, porque no hay nada que dentro de mi biografía que muestre un indicio de que esto podría suceder. De hecho he tratado a decenas de jóvenes en mis cursos y ha habido muchos muy interesantes. Por eso es que aún no entiendo qué pasó en esta ocasión, que extraña conjunción de planetas se dio para que me prendara de ti.

Ahora, pasan los días y creo que tengo remedio, de hecho si lo tengo. Estas cosas se curan con el tiempo, yo lo sé. Aquí la única incertidumbre es cuanto tiempo pasará. Recuerdo que en una película una mujer le dice a su hijo que con el tiempo se acostumbrará a su pérdida, pero que no olvidará, y entonces le pregunta al hijo que si quiere olvidar y el hijo responde que no. Así estoy yo, ojala pueda llegar a acostumbrarme a esto, pero no quiero olvidarlo. Quiero conservar esto como un tesoro.

Tengo muchos tesoros que he guardado a lo largo de la vida: cartas, fotos, poemas y hasta chacharitas y cada una me remite a muchas personas maravillosas, personas que en su momento me dieron su cariño, que siguen viviendo en mi corazón.

En ese sentido soy muy afortunado por tener tantos tesoros que he sabido aquilatar. Por eso no te quiero olvidar.

Aún cuando no volviera a saber de ti, ya dejaste tu impronta en mí y esa no se podrá borrar.

Tengo terror de empezar a actuar de manera ridícula, espero no llegar a ello, espero poder conservar la cordura y la dignidad, pero también deseo no dejar de gozar la vida por conservar el orgullo o por actuar digno.

En fin, ya te metiste a mi corazón y eso es lo importante…

No hay comentarios: