
Recientemente escuche que alguien se refería al hecho de estar circuncidado o no como elemento importante en el momento de conocer a alguien potencialmente viable para tener relaciones sexuales y después me di cuenta de que en una de las páginas que suelo frecuentar, Manhunt, algunos de los hombres que tiene sus perfiles puestos ahí ponen esto como un rasgo importante tanto en el propio cuerpo como en el de las personas que desean conocer.
Esto me ha llamado la atención y me hizo recordar a alguien que valoraba mucho el hecho de que sus parejas sexuales estuvieran circuncidadas pues asi evitaba toparse con lo qu él llamaba “el requesón” en los penes ajenos, es decir, descubrir la falta de higiene en esos sujetos.
Creo que desde hace mucho tiempo un asunto al que ha estado ligado el tema de la circuncisión es el de la higiene pues se supone que los hombres que conservamos nuestro prepucio posiblemente no tuviéramos la suficiente higiene. Sin embargo, creo que ésta tiene que ver con la educación recibida en casa que con otra cosa.
Por mi parte yo no diría que son más bellos o más apetecibles unos u otros penes, para mi esto tiene que ver más con el sujeto que lo porta. Creo que si no me gusta un tipo, por más interesante o apetitoso que sea su pene, no podría desligar a ambos.
Pienso en este como en muchos otros aspectos relacionados con la estética corporal. Apenas hace unos días, definía en este blog el tipo de hombre que me gusta más, en ese momento creo que no me detuve a hablar acerca de los genitales, pero ahora sólo quisiera hacer unos breves señalamientos.
Odio, detesto ver a un hombre que se ha rasurado el vello pubico, es de las cosas que me parecen más desagradables y es muy posible que mi deseo erótico desaparezca ante ello. Ahí, como en el resto del cuerpo, me gustan los pelos, no importa si son poquitos o cortos, el chiste es que estén en su lugar. Prefiero a los hombres cuyo aspecto genital no contrasta con el resto de su cuerpo (pene demasiado oscuro con respecto al tono de la piel del resto del cuerpo por ejemplo)
Finalmente el prepucio es un elemento más para el juego sexual, creo que en nuestro país, al menos, hemos aprendido a darle su lugar y a incorporarlo dentro de las fantasías y prácticas sexuales.
En fin, en gustos se rompen géneros y para todos habrá.
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