
Hoy estuve pensando en esa primera experiencia, ese primer encuentro con un hombre y que obviamente marcó mi existencia.
De los diferentes ángulos desde los que podría considerar ese encuentro de mi vida, elijo, por razones personales, solamente considerar el hecho de cómo estuvimos vinculados él y yo.
Cuando lo conocí él era unos 12 o 13 años más grande que yo, y en el ambiente autoritario de la escuela, era la única persona con la que nos podíamos sentir libres de expresar nuestras ideas. Con él empecé a conocer un mundo más amplio de literatura y de música latinoamericana.
Con él descubrí por ejemplo a Herman Hesse y a los Folckloristas, y a tantos otros que fueron para mi imágenes maravillosas de un mundo inexplorado. Era interesante ver a ese hombre agradable de trato y a la vez firme en sus ideas.
No era especialmente guapo, aunque era increíble la cantidad de vello que era posible ver en su cuerpo, y que se antojaba muy excitante.
La relación maestro-alumno era un tanto extraña porque en un contexto en el que las relaciones eran totalmente jerárquicas, que nosotros tuviéramos amistad con él era difícil de entender.
¿Cómo llegamos al sexo? Siempre he pensado que fue un hecho fortuito. Creo que yo hubiera querido una tierna historia de amor con recaditos, besitos a escondidas, tomarnos de las manos en la oscuridad de un cine y cosas así, pero se dio primero el sexo.
Me tuve que brincar la historia romántica y creo que ese tiempo en que debí tenerla pasó sin que hubiera conocido esa experiencia.
Ahora cuando veo a esos adolescentes gay que establecen noviazgos, pienso que seguramente lo hubiera disfrutado mucho auque dudo que en mi generación se hayan podido dar muchas de esas relaciones.
Ya no la tendré, jeje, ese momento ya pasó, pero a veces siento una cierta nostalgia de ello y deseo que los chicos puedan vivir su experiencia, esa llena de melcocha pero que tiene su encanto.
De los diferentes ángulos desde los que podría considerar ese encuentro de mi vida, elijo, por razones personales, solamente considerar el hecho de cómo estuvimos vinculados él y yo.
Cuando lo conocí él era unos 12 o 13 años más grande que yo, y en el ambiente autoritario de la escuela, era la única persona con la que nos podíamos sentir libres de expresar nuestras ideas. Con él empecé a conocer un mundo más amplio de literatura y de música latinoamericana.
Con él descubrí por ejemplo a Herman Hesse y a los Folckloristas, y a tantos otros que fueron para mi imágenes maravillosas de un mundo inexplorado. Era interesante ver a ese hombre agradable de trato y a la vez firme en sus ideas.
No era especialmente guapo, aunque era increíble la cantidad de vello que era posible ver en su cuerpo, y que se antojaba muy excitante.
La relación maestro-alumno era un tanto extraña porque en un contexto en el que las relaciones eran totalmente jerárquicas, que nosotros tuviéramos amistad con él era difícil de entender.
¿Cómo llegamos al sexo? Siempre he pensado que fue un hecho fortuito. Creo que yo hubiera querido una tierna historia de amor con recaditos, besitos a escondidas, tomarnos de las manos en la oscuridad de un cine y cosas así, pero se dio primero el sexo.
Me tuve que brincar la historia romántica y creo que ese tiempo en que debí tenerla pasó sin que hubiera conocido esa experiencia.
Ahora cuando veo a esos adolescentes gay que establecen noviazgos, pienso que seguramente lo hubiera disfrutado mucho auque dudo que en mi generación se hayan podido dar muchas de esas relaciones.
Ya no la tendré, jeje, ese momento ya pasó, pero a veces siento una cierta nostalgia de ello y deseo que los chicos puedan vivir su experiencia, esa llena de melcocha pero que tiene su encanto.
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