miércoles, 1 de agosto de 2007

Me gustas o no me gustas


Hace unos días estuve pensando en esto de los gustos en relación con las personas con las nos relacionamos. ¿cómo se construye el gusto? ¿Porqué alguien que me parece muy atractivo anda suspirando por otro sujeto que me parece espantoso? Pues dice el dicho que en gustos se rompen géneros y creo que hay mucho de eso en esto de cómo nos relacionamos.

Cuando decimos a mi me gustan los hombres así y asado y luego volteamos a ver a quienes han sido nuestras parejas, galanes o novios podemos darnos cuenta de que en muchas ocasiones no se cumplieron nuestras expectativas estéticas.

Resulta que a mi por ejemplo me gustan los hombres jóvenes 26 a 32 años, no muy altos, muy velludos, de preferencia de barba y bigote, tiernos, dulces, cariñosos, sexys, muy sonrientes, de muy buen humor, preparados, con platica interesante, etcétera, etcétera. Sin embargo creo que muy pocas, realmente muy pocas ocasiones me he encontrado a un sujeto que reúna todas esas características. Me he encontrado a tipos muy velludos pero bastante mayores, a otros jóvenes pero sin tema de conversación, a unos muy sexys pero arrogantes; en fin que eso de encontrar al hombre ideal corresponde a los cuentos de fantasía.

Es por ello que vamos estableciendo relaciones no con esa imagen fantástica sino con sujetos reales que despiertan nuestro interés quizás físico y después vamos encontrando algunas otras características que nos agradan o por el contrario, nos cae bien alguien y con el trato podemos irnos encariñando y viendo cada vez más agradable su sonrisa o sus ojos.

Creo que el problema es cuando nos aferramos a querer encontrar al hombre ideal porque entonces si pueden pasar años y nunca llena por completo el modelo que nos construimos en la cabeza. En ocasiones me he encontrado a sujetos que parecían llenar muchas de mis expectativas, cumplían muchos de las características que a mi me agradan pero…el chiste es que esto sea recíproco. Así me he encontrado con toda clase de respuestas: estas muy ruco, estas demasiado joven, estas pasado de peso, te ves muy flaquito, no me agrada tu forma de pensar, estas demasiado elevado para mi, etcétera, etcétera.

Así que, creo que tendríamos que poner los pies en la tierra y voltear a nuestro alrededor. Resulta que muchas veces estamos rodeados de gente muy bella en todos los sentidos y no la hemos visto por andar buscando al ideal. Dejemos que el príncipe azul siga cabalgando y vivamos nuestro día apreciando lo que tenemos.

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