viernes, 10 de agosto de 2007

Salud bucal


Hoy me referiré a la salud bucal. Resulta que para muchos eso de que “tienes que ir al menos dos veces al año al dentista” era puro rollo que olvidabas apenas te librabas del último que te había torturado. Sin embargo con el tiempo vamos descubriendo que ese rollo cobra más sentido, sobre todo cuando vas aprendiendo que la boca te sirve para más que para comer, beber y hablar.

Ahora, en estos tiempos de ETS, ITS y todas esas cosas, necesitamos estar seguros de que no pescaremos alguna de esas porquerías, por lo menos mientras damos gusto al paladar.

He estado escuchando la cuestión de que para el sexo oral a fuerza hay que usar condón. Uff. En el mejor de los casos te consigues uno de sabor que dura menos que un chicle motita y eso cuando no te toca alguno con lubricante u otra cosa previamente untada. Total, que al final terminas saboreando el exquisito sabor del latex que yo no lo aguanto ni 10 segundos. La verdad con eso se acaba todo el encanto de la acción. Yo la verdad prefiero en ese caso evitar el sexo oral, al fin que queda el resto del cuerpo.

Sin embargo, para los que son gustosos succionadores tengo una buena noticia, resulta que me he enterado que si tienes una buena salud bucal es mínimo el riego que corres de infectarte con alguna de esas cosas. Mientras no tengas heridas, sufras de caries, gingivitis, o alguna otra cosa así, le puedes dar vuelo a la hilacha.

Así que ya tienes una buena razón para ir a ver al dentista y si te consigues uno como el mío pues tendrás mucha suerte, al menos a mi si me hacia estar una hora con la boca abierta admirando su belleza.

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