
Uno de las cosas que regularmente estamos pensando es que deseamos tener una pareja, hacemos muchisimos esfuerzos para lograrlo, una y otra vez hacemos intentos y algunos son capaces de hacer lo que sea para lograrlo, incluso enemistarse con las personas más cercanas si estas le advierten sobre el riesgo que podrían correr al involucrarse con determinada persona.
Sin embargo, las amistades son consideradas como menos importantes, pues no centramos en ellas nuestra cotidianidad, hasta que empezamos a darnos cuenta de lo mucho que los necesitamos.
No hay duda de que los afectos son complejos en nuestros corazones y constantemente nos hacen tan felices como desgraciados. Un amigo suele representar quien nos ayuda a levantarnos cuando nos caemos, quien pone su hombro para que lloremos y hasta quien nos ayuda a secar nuestras lágrimas cuando sufrimos.
Un amigo es a quien le podemos contar lo que a nuestra pareja no nos atrevemos. El involucramiento con los amigos es más fácil porque no nos compromete, no tenemos que quedar bien con ellos, simplemente siendo como somos nuestros amigos nos aceptan y agradecen nuestra sinceridad.
Sin embargo no es fácil tener amigos pues no siempre logramos congeniar con las personas que nos rodean. A veces sentimos que no compartimos ideas de cualquier tipo, políticas, religiosas, de nuestra sexualidad, etcétera, y eso hace que no nos sintamos a gusto con alguien y lo evitemos.
Otras veces “no hay química” y entonces no logramos establecer una amistad, preferimos hacer la típica afirmación “nos hablamos”, una manera elegante de decir, no tengo ganas de platicar contigo ahora, en otro momento quizás.
Cuando realmente hemos establecido una amistad sincera es cuando podemos decirle a la otra persona “esta semana no pero nos vemos la otra, sale?” y no hay mortificaciones, ni molestia.
Estoy seguro que la amistad es la más noble de las relaciones, en la que más se entrega uno sin esperar nada a cambio, en la que se entrega uno sin temor. Sin duda es un gran tesoro que muchas veces no sabemos aquilatar.
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