
Me encuentro ahora metido en un problema que me resulta más común de lo que a veces soporto. Resulta que la muchas personas no dicen lo que piensan y en lugar de eso dicen otra cosa porque no se atreven a decir lo que en realidad piensan y sienten.
Con bastante frecuencia resulta que la gente dice me dan muchas ganas de verte y platicar cuando en realidad están pensando que ojalá se cortara la comunicación, que ojalá no hubieran contestado la llamada, que hubiera sido mejor no estar en ese sitio para evitar el encuentro, etcétera.
Todos hemos recibido la típica frase “te llamo” una llamada que de antemano sabemos que no llegará. O aquello de “nos vemos un día de estos para platicar” y ese día puede tardar meses o años en llegar.
Es evidente que nos sentimos incómodos pero hacemos como que estamos a gusto con la situación. Y por otro lado, cuando le decimos a alguien “disculpa no te puedo atender en este momento” o “tengo mucho trabajo ahora, no puedo hablar” mucha gente se molesta.
Nos cuesta decir y escuchar las cosas de manera directa, somos demasiado sensibles, no queremos aceptar que ser directo en muchas ocasiones lo tomamos como una descortesía.
Hoy me encuentro esperando la comunicación de alguien que me dijo “tengo mucho trabajo ahorita pero al rato platicamos” y eso fue hace varios días de una persona que supuestamente tenía mucho interés en mi. Bueno ni modo, así son las cosas.
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