
Creo que muchas veces somos cursis y luego nos negamos a reconocerlo. Nos parece tan, tan, estúpido inclusive, que no queremos ver lo cursis que somos a pesar de que lo podamos reconocer de manera inmediata y sin ningún lugar a dudas en nuestros amigos o conocidos.
Podemos decirle a nuestro hombre deseado "chiquito, puchunguito, muñequito de rococó, cosita, bebé, etcétera" pero eso nunca lo consideraríamos como algo cursi de nuestra parte.
Podemos regalar tarjetas con ositos, chocolates en una caja con forma de corazón, flores, pero nos negamos a reconocer que somos cursis.
Quizás deberíamos hacer como en el programa de los doce pasos, empezar por reconocer que podemos ser altamente cursis. Seguramente la próxima vez que nos enamoremos volveremos a ser cursis pero mientras tanto podremos seguir criticando a nuestros amigos de sus excesos de cursileria.
Bueno, pues ya está, llevemos nuestra cursilería con dignidad, ja ja ja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario