sábado, 27 de octubre de 2007

Otra manera de expresar la homofobia

Hoy finalmente fui a ver una película que me había resistido mucho a ver pues no confiaba en su contenido pero ante las semanas de insistencia de mi pareja finalmente accedía que fuéramos a ver “Los declaro marido y Larry”
Como lo esperaba la película fue un completo fiasco con el agravante de que destilaba homofobia en cada escena con ese toque de comedia y una pisca de drama que tanto les encanta a nuestros vecinos del norte.
Por supuesto, el público reía a carcajadas con cada situación que ahí se presentaba pues evidentemente la película resultaba efectiva en su objetivo: hacer por enésima vez del gay el objeto de la risa de los demás.
Por supuesto, la película recurre a los más gastados estereotipos para referirse a los sujetos gay. No es gratuito en ese sentido que el tipo más rudo de los personajes de la cinta, al asumir su homosexualidad inmediatamente se tuerza totalmente haciendo más cómico al sujeto afroamericano, bodybuilder que cual mariposón aprovecha cualquier oportunidad para aparecer en la más absoluta jotería.
Los personajes centrales de la película, obviamente, son los únicos que no se contonean, ni sueltan risitas estúpidas pues ellos NO son maricones, y por tanto no logran cumplir su objetivo que es hacerse pasar por gays. Pero ¿cómo unos sujetos tan profundamente heterosexuales podrían pasar por gay? Imposible! En cambio el hijo de uno de esos sujetos ya desde chiquito se le nota lo marica: baila, canta, juega a la comidita, no le gusta el beisbol.
Así, a lo largo de dos horas tenemos que soportar esta cascada de estereotipos, aunque como película correcta que es, al final nos manda un gran mensaje: los maricas también son personas y tienen derechos.
Por otra ocasión más unos heterosexuales compasivos y de buen corazón, serán los que terminen salvando la causa homosexual.
P.D. por si algo le hubiera faltado también tiene una fuerte dosis de misogínia, obviamente!

sábado, 6 de octubre de 2007

Betty Boop


¿Alguien recuerda a esta chica sexy? Tengo una amiga que es fan de Betty Boop desde hace mucho tiempo y fue ella quien me la presentó. De hecho recordaba su cara de los famosos refrescos Lulú pero no la conocía muy bien. Resulta que el otro día fuimos a la Gandhi y tenian en venta un par de DVD's y los compramos. Los he estado viendo y me han parecido verdaderamente sensacionales. La chica es sexy y es una chica que suele salir bailando y cantando. Lo más interesante es que es de ¡1930! Para los nostálgicos de los dibujos animados sin duda será muy grato descubrir a este personaje que recrea la imagen de las flappers.

jueves, 4 de octubre de 2007

intolerancia


Cuando los hombres gay utilizamos la palabra intolerancia regularmente lo hacemos para referirnos a la homofobia, sin embargo es importante reconocer que existen muchas otras formas de intolerancia que poco a poco he podido percibir en mis múltiples pláticas con jóvenes a través del msn.
Me he encontrado por supuesto la intolerancia por motivos de clase. Aquellos sujetos que sienten que el mundo está lleno de “nacos” y que bien podría funcionar sin ellos. Recuerdo particularmente un mensaje de un chico que estudia en un colegio privado y que decía que no era posible que su escuela estuviera llena de ellos.
Pero por supuesto esto no es lo único, la homofobia también pulula entre nosotros, se manifiesta frecuentemente y adquiere diversas formas que se remiten básicamente a denostar a los “afeminado”, a las “locas” o a todos aquellos que no son considerados “verdaderos hombres”
Finalmente, me referiré a la intolerancia que existe entre muchos sujetos que no han aprendido que las relaciones se construyen a través de diálogos y no de monólogos. Aquellos que esperan que hablemos, actuemos, nos comportemos y hasta sintamos de la manera que ellos han decidido que es la correcta y que por supuesto tendríamos que adivinar. Muchos sujetos que dicen cosas hirientes o simplemente interrumpen toda comunicación cuando algo no les ha parecido sin mediar ninguna explicación, simplemente no les gustó lo que uno hizo y zas, se acabó el asunto.
Yo he aprendido que la vida es muy corta y que lo verdaderamente valioso es disfrutarla a través del amor, del cariño, de los afectos, de las amistades. No me gustan esas relaciones en las que el cincuenta por ciento del tiempo se emplea para hacer reproches o recriminaciones.
Así que, los intolerantes que bueno que estén lejos de mi vida, yo quiero amigos comprensivos, sensibles, que sepan recibir mi cariño y que lo puedan valorar.