
Escribo hasta ahora pues tenía la urgente necesidad de terminar de leer una de las novelas que más han llamado mi atención en los últimos años. Se trata de Toda esa gran verdad de Eduardo Montagner.
Aún tengo en mi cabeza las últimas páginas leídas y sin embargo siento que giran en mi cabeza gran cantidad de imágenes que me dieron la posibilidad de recrear para mí y en mí una historia inusual pero con un gran sentido estético.
En muchas ocasiones a lo largo del texto recuerdo haberme sentido sorprendido por los giros que daba la historia, y que inicialmente me parecían un tanto inverosímiles pero que inmediatamente rescataban la acción.
No hay duda de que a lo largo de toda la novela, el autor nos trae en un constante ajetreo de emociones al ir describiendo las situaciones a las que se va viendo enfrentado el protagonista de la historia.
Es una historia que hay que leer, que hay que enfrentar y encontrarnos con nuestras propias obsesiones, nuestras propias ideas, nuestros propios deseos. De hecho en muchos de los pasajes tuve que detener la lectura pues acudían mis propios recuerdos, mis propias experiencias haciéndome recordar muchas cosas vividas desde mi adolescencia, en mi juventud, eventos que quizás había olvidado pero que este relato me trajo de nuevo.
Por ahora, difícilmente puedo decir más, me siento aún muy lleno de imágenes y de emociones que me ha dejado este libro y que recomiendo a quien se asome a este riñoncito.
Aún tengo en mi cabeza las últimas páginas leídas y sin embargo siento que giran en mi cabeza gran cantidad de imágenes que me dieron la posibilidad de recrear para mí y en mí una historia inusual pero con un gran sentido estético.
En muchas ocasiones a lo largo del texto recuerdo haberme sentido sorprendido por los giros que daba la historia, y que inicialmente me parecían un tanto inverosímiles pero que inmediatamente rescataban la acción.
No hay duda de que a lo largo de toda la novela, el autor nos trae en un constante ajetreo de emociones al ir describiendo las situaciones a las que se va viendo enfrentado el protagonista de la historia.
Es una historia que hay que leer, que hay que enfrentar y encontrarnos con nuestras propias obsesiones, nuestras propias ideas, nuestros propios deseos. De hecho en muchos de los pasajes tuve que detener la lectura pues acudían mis propios recuerdos, mis propias experiencias haciéndome recordar muchas cosas vividas desde mi adolescencia, en mi juventud, eventos que quizás había olvidado pero que este relato me trajo de nuevo.
Por ahora, difícilmente puedo decir más, me siento aún muy lleno de imágenes y de emociones que me ha dejado este libro y que recomiendo a quien se asome a este riñoncito.
2 comentarios:
He llegado a tu blog de casualidad, buscando información sobre la novela de Montagner. Felicitaciones por la apertura y naturalidad con la que escribes de cosas tan íntimas.
Un abrazo desde Uruguay.
Muchas gracias por tus interesantes comentarios.
Un saludo.
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