
En estas fechas no es posible dejar de reflexionar sobre el significado que le damos y el sentido que cobra en nuestros días.
No he dejado de observar los comportamientos de las personas que me rodean y los míos propios y pues encuentra uno cosas interesantes.
Hace unos cuantos días una vecina me dijo “ustedes los hombres son todos unos Grinch” en el sentido de que tenemos poco espíritu navideño. Sin embargo creo que más que eso habemos algunos que tenemos más bien un sentido crítico hacia estas fechas.
De ninguna manera estoy en contra de reunirse con las personas que uno quiere, festejar, aprovechar estos días para tener una mayor convivencia con las personas que uno quiere, pero otra cosa muy distinta es hacer de ello un deber de consumo.
Así es, no se trata de dar un obsequio por el gusto de hacerlo sino la obligación de darlo “¿cómo no le voy a llevar regalo a fulanito, que va a decir?” Y así nos vemos obligados a invertir una cantidad en ese regalo que no tenemos ni idea si le guste o no, la cosa es no quedar mal.
Los intercambios de regalos, la comida con los compañeros de trabajo, el abrazo al pariente que uno no tolera, la visita a la tía sangrona que de todo se queja, en fin…Es también ésta la época de mayor hipocresía. Cuando hacemos todo lo que no estamos dispuestos a hacer el resto del año simplemente porque no se nos da la gana.
Mi reflexión es entonces: la navidad es linda con todo lo que trae consigo, la cena, los regalos, los abrazos, los apapachos, la visita a los seres queridos que viven lejos, las llamadas por teléfono, en fin, todos esos lindos detalles que tenemos que hacer con todo el gusto pero con quienes realmente apreciamos, queremos, amamos, con esos seres con quienes nos sentimos realmente a gusto.
Feliz navidad y año nuevo a todos las personas que quiero y son significativas en mi vida.
No he dejado de observar los comportamientos de las personas que me rodean y los míos propios y pues encuentra uno cosas interesantes.
Hace unos cuantos días una vecina me dijo “ustedes los hombres son todos unos Grinch” en el sentido de que tenemos poco espíritu navideño. Sin embargo creo que más que eso habemos algunos que tenemos más bien un sentido crítico hacia estas fechas.
De ninguna manera estoy en contra de reunirse con las personas que uno quiere, festejar, aprovechar estos días para tener una mayor convivencia con las personas que uno quiere, pero otra cosa muy distinta es hacer de ello un deber de consumo.
Así es, no se trata de dar un obsequio por el gusto de hacerlo sino la obligación de darlo “¿cómo no le voy a llevar regalo a fulanito, que va a decir?” Y así nos vemos obligados a invertir una cantidad en ese regalo que no tenemos ni idea si le guste o no, la cosa es no quedar mal.
Los intercambios de regalos, la comida con los compañeros de trabajo, el abrazo al pariente que uno no tolera, la visita a la tía sangrona que de todo se queja, en fin…Es también ésta la época de mayor hipocresía. Cuando hacemos todo lo que no estamos dispuestos a hacer el resto del año simplemente porque no se nos da la gana.
Mi reflexión es entonces: la navidad es linda con todo lo que trae consigo, la cena, los regalos, los abrazos, los apapachos, la visita a los seres queridos que viven lejos, las llamadas por teléfono, en fin, todos esos lindos detalles que tenemos que hacer con todo el gusto pero con quienes realmente apreciamos, queremos, amamos, con esos seres con quienes nos sentimos realmente a gusto.
Feliz navidad y año nuevo a todos las personas que quiero y son significativas en mi vida.
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