jueves, 24 de enero de 2008

pesimista


Escribí un artículo para una revista de “divulgación científica” acerca de la homofobia y todo iba bien hasta que recibí una llamada de la editora. Resultó que me pedían que hiciera algunos cambios al texto que había enviado pues consideraban que no se ajustaba del todo a la línea editorial de la revista (suena conocido, ¿no es cierto?)
Para empezar me pidieron que cambiara la manera en que estaba escrito, que no fuera en primera persona sino que tuviera un lenguaje impersonal. Eso podía hacerlo aunque no me agradaba demasiado la idea.
La otra cuestión con la que ya empecé a tener problemas fue cuando me dijeron que tratara de moderar el contenido del artículo. Que esa revista era para estudiantes de preparatoria y que podía resultar demasiado fuerte lo que decía ahí.
Lo que les dije fue que vería si tenía la posibilidad de hacer algo pero que no iba a modificar mi texto y que si no les parecía que no permitiría que lo mutilaran y que en última instancia prefería sacarlo de esa revista y que no se publicara.
Traigo a colación este hecho para reflexionar acerca de lo que ha estado sucediendo en nuestro país en los últimos años, particularmente con la llamada libertad de expresión.
Por diversos medios se ha podido constatar el hecho de que cada día es más difícil encontrar espacios abiertos, democráticos en los cuales poder expresar ideas sin que haya censura por parte de algún sector de los poderosos. Por supuesto el tema de las y los sexodiversos suele molestar a muchos de ellos, principalmente a la derecha intolerante que cada día abarca nuevos espacios de poder político y económico en nuestro país.
Durante el tiempo que llevo trabajando estos temas y escribiendo en diversos medios al respecto, nunca me habían hecho una llamada de atención como la que aquí relato y temo que esta empiece a ser una práctica cada vez más frecuente.
Ojalá esos nubarrones se disipen y que podamos seguir encontrando espacios de expresión, de análisis antes de que la derecha nos bloqué todos los espacios con los que aún contamos.

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