lunes, 11 de mayo de 2009

Qué se hace con este dolor

Hoy mi corazón sufre
Ayer acompañamos a una gran amiga hasta el sitio en el que serían cremados sus restos. Su muerte fue dolorosa por muchas razones que siempre se aducen: “era muy joven”, “era muy buena amiga”, “era una mujer muy inteligente que aportó mucho a este país”, pero quizás lo más triste fue que murió porque no hubo posibilidad de conseguir un hígado para hacer un trasplante que requería urgentemente. Si, su tipo de sangre no era común y ello complicaba el asunto, pero también lo hacia el hecho de que no hay en México una cultura de donación de órganos por un lado y que por otro, cuando se encuentran otras posibilidades como las famosas “células madre” siempre aparece un discurso moralista que detiene cualquier posibilidad de lograr la curación de los enfermos.
En los últimos años se ha dado una amplia discusión en torno al tema de la eutanasia y yo me pregunto ¿cómo se puede llamar a lo que sucede en los hospitales públicos de este país, en los que la gente se muere por causas que la ciencia está en condiciones de curar? ¿cómo se le llama a la muerte de un paciente de una enfermedad cardíaca al que no se le otorgan los medicamentos necesarios para prevenir un infarto?, ¿Cómo le llamamos a un sistema de salud en el que por negligencia, saturación de los servicios o cualquier otra razón se muere la gente por causas perfectamente atendibles.
Hace unos días se dijo que muchos de los que murieron a causa de la nueva influenza “no se atendieron a tiempo” ¿se trata de un eufemismo para decir que no fueron recibidos en las instituciones como después supimos que había sucedido en algunos casos?
Esto muy triste, dolido, abatido al haber visto que una amiga de sólo 44 años perdió la vida dejando a su madre de 83 años sola y ahora habrá que ver lo que le falta sufrir a esa mujer frente al burocratismo, y franca delincuencia de instituciones públicas y bancarias que se ensañan con los dolientes para lograr que pierdan sus escasas posesiones.
No sé, porque nunca estaremos preparados, cómo enfrentar este dolor.

viernes, 1 de mayo de 2009

Descorche


Hoy me puse en contacto con un chico con quien no había platicado antes. Nuestra conversación al principio fue un tanto extraña pues lo primero que hizo fue pedirme mis datos generales: nombre, edad y ubicación. Me reí un poco por lo directo de la pregunta y le respondí intentando relajar la conversación.
Así, empezamos a platicar de generalidades brevemente hasta que volvió a llevar la plática al asunto que era de su interés.
Me preguntó que si tenia familia (sic), lo que le interesaba era que si estaba casado y tenia hijos. Le dije que no, por supuesto. Luego me preguntó que si me gustaba el sexo y que si prefería dar o recibir (¿) Efectivamente se refería a la penetración.
De ahí derivó a que tenía mucha curiosidad por el tema de la penetración y finalmente soltó lo que andaba queriendo decir “¿no podrías tu quitarme lo virgen, penetrándome?”
Podría causar risa el asunto, ciertamente en un primer momento resulta bastante cómico el asunto, sin embargo el asunto es en serio y ahí pierde su comicidad.
Después de esto pues quería que en ese instante definiéramos lugar, fecha, hora para un encuentro. Me sentí un poco agobiado pues se volvió bastante insistente.
Debo confesar que sentí muchas dudas al respecto. Aparentemente para él resultaba muy claro lo que buscaba y con quién quería hacerlo. Incluso me pidió que lo hiciéramos en mi casa.
Esto me hizo pensar en mi reticencia a tener relaciones con personas con quienes ni siquiera he sostenido una conversación. Me parece como que un mínimo de cordialidad poder tener un encuentro con alguien que al menos se que me cae bien, no sé.
Quizás soy conservador en ese aspecto, pero de repente se me figuró que quería que lo descorchara jajajaja