lunes, 13 de agosto de 2007

El placer de los sentidos



Definitivamente para mí el placer de los sentidos es algo sen-sa-cio-nal, maravilloso. Un gusto que debería explorarse más. En lugar de llegar al chaca chaca que dura dos, tres minutos si acaso, deberíamos explorar más a nuestra pareja.
¿A qué huele? Porque no huele igual en las axilas, en la entrepierna, en los brazos, o en el pecho. Cada parte del cuerpo desprende un olor distinto y si no viene encubierto por desodorantes o perfumes podemos ir descubriendo esos aromas íntimos y personales que hacen a cada individuo distinto.
¿A que sabe? mm esto es un deleite en muchos casos, probar su pecho, lamer su cuello, explorar con la lengua sus piernas, su espalda hasta sus pies. Y no me estoy refiriendo, aún, al consabido guagüis, que ese es punto y aparte. Estoy hablando de descubrir los sabores del otro, como un buen gourmet.
Evidentemente esto exige una exploración a través del tacto, pero evidentemente este sentido no se encuentra únicamente en las manos. Esta explotación puede implicar los roces, las caricias, el contacto de un cuerpo con el otro. Algo que a muchos de los hombres con los que he estado los pone loquitos es sentir mi barba recorriendo su cuerpo, explorando su cuello, su espalda, sus piernas, y de la misma forma, los hombres que tienen el cabello ligeramente largo pueden producir sensaciones indescriptibles cuando lo deslizan, apenas rozando por mi cuerpo.
Los sonidos también son gratificantes y estimulantes. Oír las palabras, los gemidos las expresiones que hace el hombre que está junto a mi, simplemente escuchar su respiración acelerada, o a veces acompasada. Es grato para mi el silencio, no tener música para poder escuchar a mi compañero y poder reconocer esos diferentes momentos durante el encuentro de los placeres.
Finalmente la vista, poder ver el cuerpo entero, pero también breves close up a su rostro, a sus nalgas, a su pene, a su espalda, a cada centímetro de su cuerpo que me debe satisfacer estéticamente y eso no tiene que ver con que tenga o no un cuerpaso sino con que realmente me llene la pupila.
Cuando placer nos otorgan los sentidos.

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