Vagaba por el bosque un día cuando de pronto vi al ser más extraordinario que había visto en mi vida, de momento no comprendí que era aquello que veía, ni siquiera podría describirlo, sólo sabia que era de una belleza indescriptible. Me acerque cautelosamente para no espantarlo y cuando llegue hasta donde estaba volteó a verme. Un par de ojos enormes, brillantes con una gran vitalidad voltearon hacia donde estaba. Era obvio que no le causaba ninguna clase de temor, en todo caso curiosidad, quizá una curiosidad como la que a mi me provocaba. Empezamos a platicar y me sorprendía a cada momento escuchar aquello que oía. Era maravilloso pues llenaba mi mente de imágenes extraordinarias, muchas que no se correspondían con el ser que observaba. ¿Qué era todo aquello?
Conforme fue pasando el tiempo sentía cómo me iba envolviendo poco a poco en su halo del cual poco a poco me costaba más trabajo salir. ¡Era tan seductor! A cada instante me maravillaba más, me hacia sentir cómodo, a gusto con su presencia. Así pasó no se si un instante, un día o un año, ¿cómo podía saberlo si me encontraba absolutamente obnubilado con su presencia?
Después de ese tiempo indeterminado y una vez que me encontraba totalmente atrapado en esa red, en esa bruma, en ese halo, en esa luminosidad, de repente, sin que pudiera darme cuenta cómo desapareció, simplemente se esfumó.
Por más que volteaba para todos lados, no había rastros de él, como si se lo hubiera tragado la tierra. Lo busqué mucho tiempo, di vueltas y vueltas tratando de encontrarlo. Días y noches recorrí aquellos lugares pero ni rastro de él.
Ha pasado un buen tiempo de ello y a veces me parece verlo en la espesura, me da la impresión de que pasa rápidamente y por más que he corrido en pos de él, nada.
A veces en las noches lo recuerdo y casi puedo sentirlo y eso me hace sentir una paz maravillosa ¿podré encontrarlo nuevamente algún día?
No hay comentarios:
Publicar un comentario