domingo, 22 de julio de 2007

De la pareja cerrada a la “no pareja” las dos caras de la moneda


Un asunto que me parece especialmente importante, sobre todo en estas épocas de sida, de gobiernos conservadores, de una iglesia envalentonada, de una sobrevaloración de ciertas relaciones, es el asunto precisamente de la pareja.

La historia de las sociedades occidentalizadas por supuesto está marcada por un pasado judeocristiano que a lo largo de la historia fue estableciendo una serie de normas que aparecen a nuestros ojos como fundamento inicial de la iglesia católica, pero que sin embargo fueron preceptos que se fueron adoptando paulatinamente a lo largo de cerca de 2000 años de historia.

Un asunto con el que fundamentalmente han insistido los defensores de esos valores es por supuesto la Familia. Pero no cualquier familia sino la conformada por un papá y una mamá unidos en matrimonio y varios hijos. Todo lo demás suele descalificarse como inmoral, pecaminoso, degenerado, etcétera.

Así históricamente hemos aprendido que el sujeto debe establecer una relación de pareja monogámica y por supuesto dentro del matrimonio sancionado por la iglesia. En buena medida esa es una de las razones por las cuales los gays solemos estar excluidos de cualquier noción de familia, pues transgredimos uno a uno, todos los elementos que definen a esas relaciones. Junto a ello hemos ido cargando con el estigma de promiscuos, insaciables, pervertidos y tantos otros calificativos que intentan señalarnos como sujetos inmorales, incapaces de establecer vínculos.

Ahí entra precisamente el punto que deseo plantear. En nuestras sociedades hemos establecido la relación de pareja como la única posibilidad de salud mental y estabilidad emocional que todo sujeto debería alcanzar, y para variar cualquier alternativa es censurada a partir de una valoración altamente cuestionable.

Sin embargo creo que deberíamos plantear que en la diversidad que existe en nuestras sociedades una opción valida para los sujetos que así lo decidieran debería ser la “no pareja”. ¿Qué es eso? Me parece que muchos sujetos preferirían desarrollar su vida sin necesidad de establecer un vínculo de pareja. Personas que no es que teman el establecimiento de vínculos sino que simplemente no les interesa hacerlo.

Quizás esto pueda verse como consecuencia del individualismo contemporáneo, como una forma de egoísmo al no querer compartir con alguien más un proyecto de vida, sin embargo habría que ver si ese proyecto de vida precisamente parte del principio de independencia que le permita al sujeto tomar sus decisiones en cualquier momento sin tener que depender de otro para hacerlo.

Me parece que la opción de la “no pareja” es tan valida como cualquier otro tipo de arreglo y habría que pensar que el ejercicio de la sexualidad fuera de la pareja es tan dejar de colgarle válido como cualquier otro, finalmente puede ser una forma honesta de evitar que se generen falsas expectativas.

Así, creo que quienes así lo decidan deben reivindicar su derecho a no tener pareja, a no establecer esa clase de vínculo y a ejercer su sexualidad libremente sin ser censurados por ello.

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